Investigadores utilizan peces cebra para identificar terapias de precisión contra el autismo
Un equipo de investigadores de la Universidad de Yale está utilizando el pez cebra como modelo biológico para avanzar en la comprensión del trastorno del espectro autista (TEA) y encontrar nuevos candidatos a fármacos que puedan tratar esta condición.

En un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, los científicos generaron una base de datos de 520 fármacos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA). El objetivo fue analizar los efectos de estos medicamentos en los comportamientos básicos de larvas de pez cebra que presentan mutaciones en genes de riesgo asociados al autismo, buscando aquellos capaces de revertir los comportamientos alterados.
Esta metodología busca abordar la alta heterogeneidad clínica y genética del autismo. Según Ellen J. Hoffman, profesora asociada del Centro de Estudio Infantil de Yale y autora principal del estudio, esta diversidad dificulta la identificación de fármacos efectivos en los ensayos clínicos. Por ello, la investigación resalta la importancia de un enfoque de medicina de precisión, que consista en estratificar o subgroupar los genes de riesgo para identificar terapias específicas para cada grupo.
Como resultado de este cribado, se ha señalado el potencial de medicamentos ya existentes y de bajo costo en el mercado —descritos en algunos reportes como una «pastilla de 44 centavos»— que podrían mejorar o revertir los síntomas en ciertas personas, dependiendo de sus mutaciones genéticas específicas.
El uso del pez cebra en estas investigaciones se debe a que posee un perfil genético notablemente similar al de los seres humanos. Además, son organismos fáciles de manipular genéticamente, lo que permite a los científicos alterar la función de múltiples genes de riesgo simultáneamente, y producen una gran cantidad de crías, facilitando el estudio a gran escala.
