Casi cada vez que el aeropuerto de Vilna, principalmente, se cierra debido a los globos de contrabando, miles de viajeros y decenas de vuelos se ven afectados, lo que genera importantes pérdidas financieras.
Esto no solo causa inconvenientes y pérdidas económicas, sino que también daña la imagen de Lituania.
La oposición valora como una especie de rendición las palabras de la Primera Ministra Inga Ruginienė de que los globos son “nuestra nueva realidad”.
Según ellos, no se trata solo de un problema criminal, sino de una clara acción del régimen de Aleksandr Lukashenko contra nuestro país, que requiere una respuesta contundente.
Según explicó Saulius Batavičius, jefe de la empresa estatal “Oro navigacija”, los globos de contrabando se lanzan deliberadamente a zonas peligrosas para la aviación.
El Ministerio de Economía e Innovación ha seleccionado tres de las propuestas empresariales más avanzadas para combatir la amenaza, presentadas por las empresas “IT logika”, “Teltonika” y “Dangaus šviesos”. Las ideas se seguirán desarrollando.
El viceministro de Defensa Nacional, Karolis Aleksa, prometió el lunes en el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea plantear la cuestión de soluciones innovadoras que permitirían derribar los globos de contrabando lanzados desde Bielorrusia.
También se habla de sanciones contra Bielorrusia. Lituania pide a la Comisión Europea ayuda para recuperar los camiones de Bielorrusia e imponer sanciones.
La Fiscal General ha iniciado una investigación sobre la amenaza que representan los globos de contrabando para Lituania.
Sin embargo, en opinión de algunos políticos, Lituania podría adoptar medidas más enérgicas para combatir esta amenaza.
La politóloga Dovilė Jakniūnaitė señala que se necesitan decisiones más rápidas sobre la respuesta europea al régimen de A. Lukashenko.
