Las bebidas energéticas pueden ejercer una carga excesiva sobre el corazón debido a su alto contenido de azúcar y estimulantes como la cafeína, la guaraná, la taurina y el gluconolactona. Investigaciones han demostrado que el consumo de estas bebidas provoca un aumento de la presión arterial mayor que el que se observa al consumir la misma cantidad de cafeína por sí sola.
Además, se han detectado alteraciones en valores importantes del electrocardiograma (ECG), como el tiempo QT, lo que podría incrementar el riesgo de arritmias cardíacas. La combinación de bebidas energéticas con alcohol o actividad física representa un peligro particular. Estas bebidas a menudo contienen más del doble de la cantidad diaria máxima de azúcar recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
