Una fruta japonesa poco conocida podría prevenir el cáncer de pulmón antes de que aparezca
Una investigación realizada por científicos de la Universidad de Okayama (Japón) ha revelado que una fruta exótica, conocida como sarunashi (Actinidia arguta o «kiwi enano»), podría tener propiedades para inhibir las primeras etapas del desarrollo del cáncer de pulmón. Los resultados del estudio, publicados en la revista Genes and Environment, sugieren que su consumo podría ser una estrategia prometedora en la prevención de esta enfermedad, especialmente en personas expuestas a factores de riesgo como el tabaco.
El cáncer de pulmón sigue siendo una de las principales causas de muerte relacionada con el cáncer a nivel mundial, con una estrecha vinculación al consumo de tabaco. Según los datos citados en la investigación, esta fruta —originaria de regiones como Japón, el norte de China, la península coreana y el extremo oriental de Rusia— contiene compuestos bioactivos que podrían interferir en los mecanismos moleculares que desencadenan la formación de tumores.
Resultados en modelos experimentales
El equipo de investigadores evaluó el efecto del jugo de sarunashi en ratones expuestos a NNK, una sustancia carcinógena derivada del tabaco. Los hallazgos mostraron una reducción significativa en la formación de tumores pulmonares en los animales que recibieron el jugo, así como una disminución en el número de nódulos tumorales en los pulmones.
Además, se identificó que el compuesto isoquercetina (isoQ), uno de los principales antioxidantes presentes en la fruta, ejerció un efecto protector independiente. En experimentos con células, el jugo logró inhibir la actividad del proteína Akt, un factor clave en la proliferación de células cancerosas.
¿Qué es el sarunashi?
El sarunashi es una fruta comestible de sabor dulce, similar al kiwi convencional, pero con la ventaja de que no requiere pelarse para su consumo. Aunque su cultivo no es masivo fuera de Asia, su potencial como alimento funcional ha despertado interés en la comunidad científica. Los investigadores destacan que, si bien los resultados son preliminares y se basan en modelos animales, abren la puerta a futuras investigaciones sobre su posible aplicación en la prevención del cáncer.

Los autores del estudio subrayan que, aunque el sarunashi podría ser un complemento en estrategias de prevención, no sustituye medidas fundamentales como evitar el tabaco, reducir la exposición al humo de segunda mano o mantener una dieta equilibrada rica en frutas y verduras.
La investigación se suma a un creciente cuerpo de evidencia sobre el papel de los antioxidantes naturales en la prevención del cáncer. Sin embargo, los expertos advierten que se necesitan más estudios en humanos para confirmar estos efectos y determinar las dosis óptimas para su posible uso terapéutico o preventivo.
