Si eres amante del pan pero te preocupa tu salud cardiovascular, hay buenas noticias desde la panadería: el pan de masa madre puede ser beneficioso para la presión arterial, y esto se debe a un equipo de bacterias buenas que realizan el trabajo duro. A diferencia del pan hecho con levadura comercial que se hornea rápidamente, el pan de masa madre tiene tiempo para fermentar, y precisamente durante este proceso ocurre la magia para tus vasos sanguíneos.
Según la investigadora Morgan Pearson (MS, RD), la fermentación natural de la masa madre descompone las proteínas de la harina en partículas diminutas llamadas péptidos. En estudios humanos se ha observado una interacción interesante: estos péptidos se comportan en el cuerpo casi como inhibidores naturales de la ECA. Ayudan a evitar que los vasos sanguíneos se contraigan demasiado, lo que reduce la presión sobre el sistema circulatorio, es decir, la presión arterial.
Además de esos péptidos, las bacterias en el starter producen GABA, una sustancia que actúa como un freno natural en el sistema nervioso. La presencia de más GABA en el pan de masa madre, en comparación con el pan hecho con levadura común, se asocia con un efecto calmante en el cuerpo, lo que también favorece la frecuencia cardíaca.
Por otro lado, la acidez del pan facilita que el cuerpo absorba minerales como el magnesio, conocido como el ‘relajante’ entre los minerales, lo que representa un beneficio adicional para la salud de los vasos sanguíneos.
No se esperan milagros, pero sí un intercambio inteligente: una rebanada de pan de masa madre no sustituye la medicación para la presión arterial ni el ejercicio regular. Sin embargo, en investigaciones clínicas con personas que tienen síndrome metabólico, se observó una reducción modesta de la presión diastólica después de dos meses de consumo regular. No es una solución rápida y dramática, sino una ajustada y sensata incorporación al menú diario.
