Benín se encuentra en una situación de relativa calma tras un intento de golpe de estado, según informaron fuentes oficiales. El presidente beninés ha tratado de tranquilizar a la población, asegurando que la situación está «totalmente bajo control».
En un discurso televisado, el mandatario condenó lo que calificó como un acto de «traición» y advirtió que no quedará impune. Simultáneamente, el gobierno beninés ha declarado que la intentona golpista ha sido frustrada y que la estabilidad del país se ha mantenido.
Inicialmente, militares habían reclamado la destitución del presidente, la suspensión de la constitución y el cierre de fronteras. Sin embargo, estas acciones parecen haber sido neutralizadas. Países de África Occidental han anunciado el envío de tropas en apoyo a Benín, aunque la situación actual sugiere que la intervención militar no se ha hecho necesaria.
Las autoridades beninesas no han proporcionado detalles específicos sobre los responsables del intento de golpe, pero han prometido una investigación exhaustiva para llevar a los culpables ante la justicia.
