Un estudio revela que el aumento de especies vegetales en Europa no siempre es una señal de salud ecológica, y advierte sobre riesgos ocultos en la biodiversidad. Según un análisis publicado por la Universidad de Leipzig y la Universidad de Berna, el incremento en la diversidad de plantas en regiones europeas —tanto por migración natural como por introducción humana— puede debilitar los ecosistemas en lugar de fortalecerlos, especialmente cuando especies invasoras desplazan a las nativas. «La biodiversidad no es sinónimo de estabilidad ecológica», explicó el ecólogo Wolfgang Willner, coautor del estudio. Los resultados, publicados en la revista Nature Ecology & Evolution, desafían la idea tradicional de que más especies siempre significan un ecosistema más resiliente.
¿Por qué un aumento de especies vegetales puede ser perjudicial?
El estudio identifica dos mecanismos clave que explican este fenómeno:

- Competencia desigual: Especies invasoras, como el Ambrosia artemisiifolia (ambrosía), proliferan más rápido que las nativas debido a su mayor tolerancia a condiciones adversas (sequías, suelos pobres). Según los investigadores, estas plantas «roban» recursos como agua y nutrientes, reduciendo la capacidad de supervivencia de las especies autóctonas. En zonas como el norte de Europa, donde el cambio climático acelera la migración de especies mediterráneas, este efecto es especialmente marcado.
- Pérdida de especialización ecológica: Las plantas nativas suelen estar adaptadas a polinizadores locales (como abejas o mariposas específicas). Cuando especies generalistas —como algunas gramíneas introducidas— dominan un hábitat, alteran las redes tróficas. «Un ecosistema con 20 especies genéricas es menos estable que uno con 10 especies altamente especializadas», aclaró Sandra Lavorel, ecóloga de la Universidad de Grenoble.
Datos del estudio muestran que en el 40% de las regiones analizadas (incluyendo partes de Alemania, Francia y los Alpes), el aumento de especies exóticas ha reducido la cobertura de plantas nativas en un 15% en promedio durante la última década. Esto, a su vez, disminuye la capacidad de los suelos para retener carbono, agravando el cambio climático.
¿Cómo afecta esto a la tecnología y la innovación ecológica?

El hallazgo tiene implicaciones directas para proyectos de restauración ecológica y agricultura de precisión, áreas donde la tecnología juega un papel clave. Según el estudio, los modelos actuales de bioingeniería ambiental —como los usados en Google Earth Engine o plataformas como DroneDeploy— asumen que mayor diversidad siempre mejora la resiliencia. «Estos sistemas podrían estar sobrestimando el éxito de sus proyectos si no distinguen entre especies nativas e invasoras», advierte el estudio. Por ejemplo, en Europa del Este, donde se han introducido más de 500 especies exóticas desde los años 90, los sensores satelitales han registrado un aumento del 30% en la «cobertura vegetal», pero con una caída simultánea en la biodiversidad funcional.
¿Qué dice la ciencia sobre el futuro de los ecosistemas europeos?
Los autores del estudio proyectan que, de mantenerse las tendencias actuales, para 2050 el 60% de las regiones europeas podrían experimentar una reducción neta en la biodiversidad funcional, incluso si el número total de especies aumenta. Esto se debe a que las especies invasoras suelen ser menos eficientes en servicios ecosistémicos como la polinización o la fijación de nitrógeno.
En contraste, regiones como Escandinavia —donde se han implementado estrictos controles de especies exóticas— muestran una estabilidad en la biodiversidad nativa del 85%, según datos del European Environment Agency (EEA). «La solución no es simplemente añadir más especies, sino gestionar cuidadosamente qué especies permiten entrar», subraya Willner.
¿Qué tecnologías podrían ayudar a mitigar el problema?
El estudio destaca tres enfoques tecnológicos con potencial para equilibrar la biodiversidad:

- Sensores de ADN ambiental (eDNA): Herramientas como las desarrolladas por Earthgenome permiten detectar especies invasoras en tiempo real mediante análisis de agua o suelo. «Podríamos identificar focos de ambrosía con semanas de antelación», explica Lavorel.
- Inteligencia Artificial para modelado ecológico: Plataformas como BioDiversity4Africa usan machine learning para predecir cómo especies exóticas podrían alterar un ecosistema en 10 años. «Esto permite priorizar intervenciones antes de que sea demasiado tarde», señalan los autores.
- Drones con pulverizadores selectivos: Empresas como PrecisionHawk ya prueban sistemas para eliminar especies invasoras sin dañar la flora nativa, usando herbicidas dirigidos por GPS de alta precisión.
El estudio completo se publicó el 12 de octubre de 2023 en Nature Ecology & Evolution, bajo el título «Invasive plant species reduce functional diversity in European grasslands despite increasing species richness». Los autores enfatizan que los resultados subrayan la necesidad de redefinir las metas de conservación: «No se trata de cuantificar especies, sino de garantizar que las que existan cumplan funciones ecológicas clave», concluye Willner.
