Investigaciones recientes indican que la COVID-19 puede tener un impacto más significativo en la función renal que la neumonía causada por otras infecciones. Estudios han demostrado que los sobrevivientes de COVID-19 experimentan un declive más pronunciado en su función renal en comparación con aquellos que se recuperan de neumonía por otras causas.
Además, la infección por SARS-CoV-2 se ha asociado con un mayor riesgo de diversos problemas renales adversos, incluyendo la aparición de enfermedad renal crónica (ERC) y el empeoramiento de condiciones preexistentes. Estos hallazgos resaltan la importancia de monitorear la salud renal de los pacientes que han padecido COVID-19, especialmente en niños y adolescentes.
