Los especialistas advierten que dormir con lentes de contacto representa un riesgo significativo para la salud ocular, ya que puede provocar falta de oxígeno en la córnea y aumentar la probabilidad de infecciones graves.
Según los oftalmólogos consultados, esta costumbre común entre usuarios de lentes puede derivar en complicaciones como úlceras corneales, inflamación severa y, en casos extremos, pérdida de visión.
Los expertos recomiendan retirar siempre las lentes antes de dormir, incluso aquellas diseñadas para uso prolongado, y seguir rigurosamente las indicaciones de higiene y reemplazo proporcionadas por el profesional de la visión.
Además, señalan que otros hábitos dañinos incluyen frotarse los ojos con fuerza, usar maquillaje vencido o compartir productos de maquillaje ocular, lo que también puede introducir bacterias y causar infecciones.
Otras prácticas de riesgo mencionadas son nadar o ducharse con las lentes puestas, exponer los ojos al humo del tabaco y no protegerlos adecuadamente frente a la radiación ultravioleta sin gafas de sol homologadas.
Los especialistas insisten en que cualquier molestia persistente, enrojecimiento, visión borrosa o sensibilidad a la luz debe ser evaluada de inmediato por un oftalmólogo para evitar daños permanentes.
