2025 ha marcado un punto de inflexión para el mercado de las criptomonedas, y en particular para Bitcoin. Tras una larga fase de experimentación, Bitcoin se ha consolidado como un instrumento financiero digital conocido y debatido por un público cada vez más amplio. Ya no es un tema reservado para expertos: hoy en día, muchos ahorradores lo observan con interés y se preguntan si podría representar una oportunidad de inversión.
Antes de decidir si y cómo invertir, sin embargo, es fundamental comprender su funcionamiento, los riesgos y las posibles evoluciones futuras. Para aclarar la situación, idealista/news entrevistó a Ferdinando Ametrano, profesor de Bitcoin y Tecnología Blockchain en la Universidad de Milán-Bicocca y fundador y director ejecutivo de CheckSig, una empresa especializada en soluciones profesionales para la gestión de criptomonedas.
Bitcoin en 2025: una fase de estabilización
En los últimos meses de 2025, Bitcoin experimentó una fase de corrección, pasando de un máximo de más de 125.000 dólares a alrededor de 82.000 dólares a finales de noviembre. Un movimiento que generó interrogantes entre los inversores, especialmente entre aquellos que se acercan por primera vez a este mercado.
Sin embargo, según Ametrano, esto no es una señal preocupante: «2025 no fue en absoluto un año negativo para Bitcoin. A lo largo del año se registraron cuatro nuevos máximos históricos. El rendimiento final fue ligeramente negativo, alrededor del -6%, pero llega después de dos años excepcionales, con aumentos superiores al 100%. Por lo tanto, es una fase de estabilización normal».
El valor de Bitcoin, subraya el experto, sigue estando respaldado por su principal característica: la escasez. “La oferta es limitada por definición y este elemento sigue siendo central a largo plazo”.
Una volatilidad más contenida en comparación con el pasado
La volatilidad es uno de los aspectos que más a menudo frena a los ahorradores. Sin embargo, el mercado también ha cambiado bajo este perfil.
“Las correcciones actuales son mucho menos violentas que las del pasado”, explica Ametrano. “Ya no hablamos de caídas del 70%, sino de disminuciones del orden del 20–30%, que son fisiológicas para un activo dinámico”.
El comportamiento de Bitcoin es cada vez más similar al de otros instrumentos financieros: “Si comparamos su volatilidad con la de los grandes valores tecnológicos estadounidenses, vemos que está en línea con el sector. En algunos casos es inferior a la de empresas como Nvidia o Tesla y es comparable a la de Apple, Amazon o Google”.
ETFs en Bitcoin y nuevos servicios para las cripto
Uno de los principales cambios en 2025 ha sido el éxito de los ETFs sobre Bitcoin, que permiten invertir sin comprar directamente la criptomoneda. La entrada en vigor de la normativa europea MiCA jugó un papel decisivo, aportando mayor claridad regulatoria.
“En 2026, los ETFs sobre Bitcoin seguirán siendo el principal canal de acceso para los capitales institucionales”, afirma Ametrano. “Los ETFs sobre otras criptomonedas seguirán siendo productos de nicho, más adecuados para inversores experimentados”.
Mientras tanto, aumenta la oferta de servicios por parte de bancos y fintech: “Grupos como BBVA, Santander, Commerzbank, Revolut y N26, junto con operadores italianos como Tinaba, han lanzado servicios relacionados con las criptomonedas, en particular para la custodia, la compraventa y la gestión fiscal de Bitcoin y Ether. Entre las novedades esperadas en 2026 también se encuentra la proliferación de préstamos garantizados por Bitcoin, similares a los préstamos con garantía tradicionales, pero con la criptomoneda utilizada como garantía”.
Bitcoin como reserva de valor para empresas y Estados
Otra tendencia destinada a fortalecerse es el uso de Bitcoin como reserva de valor.
“Actualmente, alrededor del 7% de los Bitcoin en circulación están en manos de empresas, por un valor estimado de unos 130.000 millones de dólares”, explica Ametrano. “Cada vez más empresas lo consideran un activo estratégico, incluso para diversificar en relación con las inversiones tradicionales”.
Sin embargo, este fenómeno no solo afecta al sector privado: “Algunos Estados también están dando los primeros pasos.
«Estados Unidos ya ha creado una reserva estratégica en Bitcoin, mientras que países como Luxemburgo y la República Checa están experimentando con asignaciones oficiales”.
¿Cuáles son las previsiones para Bitcoin?
De cara a 2026, Bitcoin podría atravesar nuevas fases de volatilidad, pero las perspectivas siguen siendo positivas.
“No se pueden descartar momentos de baja, pero será improbable volver a ver caídas superiores al 50% como en el pasado”, aclara Ametrano. “Por el contrario, el aumento de la demanda por parte de inversores institucionales impulsará nuevos récords de precio”.
A principios de 2025, Ametrano indicó un posible objetivo de 130.000 dólares: “Un nivel lejano al alcanzado a finales de año, pero muy cercano al pico de 125.000 dólares de octubre. Hoy en día existen las condiciones para que se supere ese umbral, especialmente gracias a la entrada de nuevos capitales del mercado europeo”.
La transformación más importante, sin embargo, es a largo plazo: “Con el tiempo, Bitcoin se convertirá cada vez menos en un instrumento especulativo y cada vez más en un componente estable y reconocido de la financiación institucional”.
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