Michal Strnad, propietario del grupo de armamento Czechoslovak Group (CSG), se convirtió en el checo más rico el 23 de enero de 2026 en cuestión de horas. La capitalización bursátil del holding CSG, tras su entrada en la bolsa de valores de Ámsterdam, superó los 30.000 millones de euros, equivalentes a aproximadamente 750.000 millones de coronas checas.
La historia de Strnad ilustra el crecimiento explosivo de la industria armamentística checa, impulsado por la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años. Un sector que hasta entonces languidecía en la sombra de su pasado glorioso, se ha convertido en uno de los pilares de la economía nacional, capaz de compensar la desaceleración del sector automotriz.
“La industria de defensa checa genera actualmente alrededor del uno por ciento del PIB y una facturación anual de tres mil millones de euros. Está orientada a la exportación, con más del 90 por ciento de su producción destinada a 98 mercados internacionales. Proporciona empleo a aproximadamente 20.000 personas, y de forma indirecta a otros 50.000”, detalló Zdeněk Rod, experto en seguridad de la Universidad CEVRO, las impresionantes cifras del sector.
Cuádruple en dos años
Datos de Eurostat revelan que las exportaciones checas en la categoría de Armas y municiones se incrementaron de 290 millones de euros en 2022 a 1.123 millones de euros en 2024. Y las cifras de los primeros diez meses de 2025 sugieren que este récord fue superado el año pasado, dado que una parte significativa de los contratos militares se cierran a finales de año.
Jiří Hynek, presidente de la Asociación de la Industria de Defensa y Seguridad, estimó en otoño que las exportaciones de todo el sector podrían alcanzar los 100.000 millones de coronas checas en 2025.
El renacimiento de la industria de defensa en la República Checa se evidencia también en el ranking de las 100 mayores empresas de armamento del mundo, elaborado anualmente por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (SIPRI). Entre las diecisiete empresas de la UE que figuran en la lista, se encuentra la checa CSG, que ha ascendido al puesto 46 en el ranking global.
Con una mejora de 35 posiciones con respecto al año anterior, CSG se ha convertido en la empresa que más ha avanzado en 2024. CSG y el grupo polaco PGZ son los únicos representantes de toda la región entre Berlín y Kiev en el ranking.
Toda la cadena de valor bajo un mismo techo
Junto a CSG, Colt CZ dicta el ritmo de la industria de defensa nacional. La empresa fue fundada en 2013 bajo el nombre de Česká zbrojovka y adquirió renombre en 2022 con la adquisición de la famosa marca estadounidense.
Precisamente, las adquisiciones de empresas nacionales y extranjeras son la clave del éxito de ambos holdings, ya que fortalecen lo que se conoce como integración vertical. Esto significa que Colt produce su propia pólvora para sus pistolas y rifles en Synthesia, en Pardubice. Y esto representa una ventaja estratégica en un momento en que la nitrocelulosa, el componente básico de la pólvora, escasea en Europa.
CSG también busca controlar toda la cadena de producción. Por ejemplo, produce grandes cantidades de munición de gran calibre a partir de nitrocelulosa en Eslovaquia, que luego suministra a su planta en Walsrode, Alemania. También posee una participación mayoritaria en Tatra Trucks, que fabrica chasis para su empresa Tatra Defence Vehicle, que monta cabinas blindadas sobre ellos. En Moldava nad Bodvou, Eslovaquia, se encuentra MSM Land System, que da servicio a los camiones Tatra militares y fabrica componentes para ellos. Esta empresa también pertenece a CSG.
Por supuesto, no todo es positivo. La principal incógnita es la duración del conflicto en Ucrania, a donde las empresas checas suministraron material militar por valor de 46.000 millones de coronas checas solo en 2024. Para prosperar incluso después del fin de la guerra, la industria de defensa checa necesita principalmente contratos gubernamentales a largo plazo y pedidos plurianuales. La expansión adicional también se ve obstaculizada por la escasez de mano de obra cualificada, que se agrava por la baja tasa de desempleo en la República Checa. El Estado jugará un papel fundamental en el próximo capítulo.
