La cuestión territorial se ha convertido en el tema más apremiante desde el inicio de la guerra, especialmente para los ucranianos. Rusia ha exigido desde el principio la cesión de parte del territorio ucraniano sin combate. Sin embargo, Estados Unidos también ha planteado esta demanda a Ucrania, argumentando que sin la entrega del Donbás, un acuerdo de paz sería imposible.
Según un informe del periódico británico Financial Times, Witkoff, quien carece de experiencia diplomática previa, estaría “obsesionado” con la idea de que, si Kiev cede el 25% restante de la parte oriental de la región de Donetsk que controla, se podría alcanzar una paz justa y evitar una guerra más larga y destructiva, según revelaron dos altos funcionarios ucranianos.
Ucrania y sus representantes europeos rechazan esta propuesta. Muchos advierten que se repetiría la situación de 1938, cuando las potencias aliadas accedieron a ceder los Sudetes a la Alemania nazi. Un año después, estalló la Segunda Guerra Mundial con la invasión de Polonia por parte de Alemania.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha declarado repetidamente que Ucrania nunca cederá territorio a Rusia, argumentando que no existe legislación que lo permita y que contraviene la constitución ucraniana.
Por su parte, el expresidente estadounidense Donald Trump afirmó recientemente que Ucrania “no tiene cartas” y que, si rechaza lo que él considera concesiones territoriales razonables, podría perder aún más territorio en combate el próximo año. Rusia, por su parte, busca controlar el Donbás desde 2014 y, en el último año, no ha logrado conquistar completamente Pokrovsk, a pesar de haber perdido decenas de miles de soldados en ese único frente.
Según estimaciones de expertos, a Rusia le tomaría al menos hasta finales de 2026 conquistar todo el Donbás, mientras que otros sugieren un plazo aún mayor. Zelenski declaró en agosto que, basándose en sus éxitos anteriores, a Rusia le tomaría otros cuatro años, según informó The Kyiv Independent.
Si Estados Unidos presionara a Ucrania para que cediera el Donbás, Kiev perdería una importante franja defensiva que incluye ciudades como Slovianks, Konstantinovka, Kramatorsk y el resto de Pokrovsk, abriendo así el camino a una mayor agresión rusa.
Sin embargo, existe la posibilidad de que Ucrania rechace estas demandas estadounidenses, lo que, según el periódico británico, podría acarrear la suspensión de todo el apoyo estadounidense. Si bien Washington no proporciona ayuda militar directa a Ucrania, sí ofrece información de inteligencia crucial, sin la cual los ucranianos no podrían operar y Europa no podría reemplazarla por completo.
Las cuestiones territoriales no son el único obstáculo en los recientes esfuerzos por alcanzar la paz. Trump también exige que Ucrania renuncie a su plan de adhesión a la OTAN, una demanda que coincide con las antiguas exigencias rusas de que Ucrania se convierta en un estado plenamente neutral y no se una a ninguna alianza militar o de defensa. Ucrania también rechaza esta exigencia, afirmando que es un estado soberano y, por lo tanto, tiene derecho a tomar decisiones soberanas en cualquier asunto.

