Un aumento en la caída del cabello, tanto en la ducha como al cepillarse, está generando preocupación, especialmente entre los jóvenes. Lo que antes se consideraba un problema asociado a hombres mayores de 40 años, ahora afecta cada vez más a la Generación Z, quienes están respondiendo con un aumento significativo en la compra de productos anticaída.
Según datos recientes de ventas del minorista en línea “Galaxus”, los jóvenes están recurriendo a sérums, aceites y champús especializados a una edad cada vez más temprana. En 2022, aproximadamente una de cada 100 personas menores de 25 años compró un producto contra la caída del cabello. Tres años después, la proporción ha aumentado a una de cada diez, alcanzando actualmente alrededor del 16 por ciento.
La demanda también está aumentando considerablemente entre los jóvenes de 25 a 34 años, duplicando su participación en las compras en un período de cinco años. En enero de 2026, las personas menores de 35 años representaron por primera vez más de la mitad de todas las ventas en esta categoría.
No está claro si realmente hay un aumento en la prevalencia de la caída del cabello entre los jóvenes, o si la prevención, las tendencias en las redes sociales y la presión estética juegan un papel importante. Sin embargo, es evidente que este tema preocupa enormemente a la Generación Z.
La caída del cabello, un problema generalizado con impacto psicológico
La caída del cabello no es un fenómeno aislado. Las estimaciones sugieren que hasta el 70 por ciento de los hombres y alrededor del 40 por ciento de las mujeres se ven afectados a lo largo de su vida. En los hombres, la alopecia androgenética hereditaria es común, mientras que en las mujeres, los cambios hormonales o el estrés también pueden desempeñar un papel.
Lo que a menudo se percibe como un simple cambio en la apariencia puede tener un impacto significativo en el bienestar emocional. Estudios demuestran que la pérdida de cabello puede afectar considerablemente la autoestima, generando sentimientos de vergüenza, aislamiento social y disminución de la calidad de vida. En casos graves, incluso pueden aparecer síntomas de depresión o ansiedad, así como problemas de sueño, fatiga y cambios de humor.
Además, la caída del cabello ya no es un problema exclusivo de los hombres. Según “Galaxus”, dos de cada tres aceites y sérums anticaída vendidos actualmente son comprados por mujeres, una proporción significativamente mayor que hace cinco años. No está claro si las mujeres compran estos productos para ellas mismas o para sus parejas.
En definitiva, la tendencia refleja una creciente preocupación por tener un cabello abundante y saludable, tanto en hombres como en mujeres, y en grupos de edad cada vez más jóvenes.
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Muchas promesas, pocos resultados
A medida que aumenta la incertidumbre, el mercado de productos anticaída está en auge. Champús, lociones y sérums prometen detener la caída del cabello o estimular el crecimiento de cabello nuevo. Los influencers promocionan productos con imágenes de antes y después, y los algoritmos sugieren opciones personalizadas, generando expectativas.
El problema es que muchos productos de venta libre no pueden detener la caída del cabello. Pueden mejorar la salud del cuero cabelludo, fortalecer el cabello existente o hacerlo lucir más abundante, pero a menudo no abordan la causa subyacente, como la predisposición genética, los cambios hormonales o las deficiencias nutricionales.
Si se observa una disminución notable en la densidad del cabello, es importante buscar ayuda profesional en lugar de limitarse a los productos de farmacia. Los dermatólogos recomiendan identificar la causa de la caída del cabello a través de un diagnóstico médico. Solo así se puede establecer un tratamiento adecuado, ya sea con medicamentos probados o una terapia individualizada.
