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Cáncer: Nueva droga experimental usa la defensa del cuerpo contra la enfermedad

by Editora de Salud

Nueva York – ¿Podría la forma en que el cuerpo combate el cáncer ser la clave para desarrollar nuevos tratamientos contra esta enfermedad? Investigaciones preliminares sugieren que esta posibilidad podría ser real.

La idea central radica en aprovechar el conocimiento existente sobre el crecimiento del cáncer. Si bien algunos cánceres progresan rápidamente y son mortales sin intervención, otros se detienen espontáneamente o simplemente no avanzan, permaneciendo en el cuerpo sin causar daño aparente.

El doctor Edward Patz, investigador del cáncer en la Universidad Duke, siempre se sintió intrigado por estos cánceres inofensivos, convencido de que podrían ofrecer valiosas pistas para el desarrollo de fármacos más efectivos. Tras años de investigación, ha desarrollado un fármaco experimental que, hasta el momento, ha sido probado en un pequeño grupo de pacientes con cáncer de pulmón, una de las principales causas de muerte por cáncer.

Los resultados iniciales son prometedores, aunque es importante recordar que la mayoría de los fármacos experimentales no superan las pruebas más exhaustivas. A pesar de esto, el Dr. Patz ha fundado la empresa Grid Therapeutics con la esperanza de que este fármaco se convierta en una nueva opción terapéutica para los pacientes.

Investigadores externos a este proyecto se muestran interesados en el enfoque del Dr. Patz. “Es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas”, señala Roy Herbst, experto en cáncer de pulmón y jefe de oncología médica de la Universidad de Yale, “pero el concepto es intrigante”.

David Barbie, jefe de oncología torácica del Instituto de Cáncer Dana-Farber, coincide en que aún queda un largo camino por recorrer para demostrar que el fármaco puede detener o revertir el crecimiento tumoral. En esta etapa temprana, considera que su eficacia es solo una “asociación libre”.

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La investigación del Dr. Patz se remonta a décadas atrás, cuando comenzó a estudiar por qué algunos cánceres, a pesar de ser similares en apariencia según exploraciones, análisis patológicos y genéticos, presentaban comportamientos tan diferentes: algunos eran agresivos y otros, más lentos.

Para encontrar respuestas, el Dr. Patz analizó muestras de pacientes con cáncer de pulmón recolectadas durante 25 años, incluyendo tejido tumoral, muestras de sangre y registros de evolución clínica.

Buscaba identificar marcadores genéticos o proteínas específicas que pudieran diferenciar a los pacientes con cánceres que no progresaban. Sin embargo, no encontró ninguna diferencia significativa. Entonces, decidió analizar el suero de los pacientes –la parte líquida de la sangre– en busca de señales de una respuesta inmunitaria contra las células cancerosas.

Así fue como descubrió el anticuerpo GT103. Tras estudiar los sueros de cientos de pacientes, el Dr. Patz propuso que la presencia de GT103 en etapas tempranas de la enfermedad podría indicar un mejor pronóstico para los pacientes con cáncer de pulmón.

Parece que este anticuerpo es capaz de bloquear un mecanismo de defensa que utilizan las células cancerosas –el CFH o factor H del complemento– para evadir el sistema inmunitario. Al bloquear este escudo, el GT103 permite que una rama del sistema inmunitario destruya las células cancerosas.

GT103 es un anticuerpo derivado de humanos que ataca específicamente a las células tumorales y las destruyegridtherapeutics.com

El siguiente paso fue producir grandes cantidades de GT103 para su uso como tratamiento potencial. Barton Haynes, del Instituto de Vacunas Humanas de Duke, proporcionó el anticuerpo.

Las investigaciones posteriores demostraron que el anticuerpo era efectivo en modelos animales. En ese momento, el Dr. Patz dejó la Universidad Duke para fundar su empresa y comenzó la primera fase de ensayos clínicos, centrada en la seguridad del fármaco en pacientes con cáncer de pulmón cuyos tratamientos convencionales habían fracasado. El estudio fue liderado por Hirva Mamdani (Universidad Estatal de Wayne en Detroit), George Simon (OhioHealth) y sus colegas de Duke y del Centro Oncológico Moffitt de Florida, e involucró a 31 pacientes.

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Si bien los tumores no se redujeron, dejaron de crecer temporalmente en un tercio de los pacientes, según Mamdani. El Dr. Simon se mostró optimista, relatando el caso de un paciente cuyo tumor había continuado creciendo a pesar de múltiples tratamientos, pero que con el fármaco experimental logró estabilizar la enfermedad durante nueve o diez meses.

El siguiente paso consistió en combinar el anticuerpo GT103 con pembrolizumab, un fármaco de inmunoterapia fabricado por Merck bajo el nombre comercial Keytruda. La idea era que ambos fármacos se complementaran, activando diferentes ramas del sistema inmunitario para atacar las células cancerosas.

Los resultados fueron variables. Si bien algunos tumores se estabilizaron, otros volvieron a crecer. El Dr. Patz advierte que los tumores podrían contener células inmunitarias que causan inflamación, lo que dificulta la evaluación precisa del tamaño del tumor.

Sin embargo, uno de los pacientes de Mamdani experimentó una respuesta sorprendente: su tumor desapareció por completo y, tras dos años de seguimiento, no se han detectado signos de enfermedad. “Ya no recibe ningún tratamiento”, añade la especialista.

Los investigadores coinciden en que se necesita un estudio más amplio, con un grupo de control que no reciba el anticuerpo, para confirmar estos resultados. “Tenemos que estudiar a cientos de pacientes más”, concluye Simon.


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