Un bulto en el cuello que no causaba dolor fue el primer indicio de un problema grave para Anthony Perriam, un padre de dos hijos de Cardiff, Gales. Lo que comenzó como una inflamación sin molestias resultó ser un cáncer orofaríngeo asociado al virus del papiloma humano (VPH), un virus que tradicionalmente se ha asociado principalmente con el cáncer cervicouterino.
La experiencia de Perriam ha abierto un diálogo importante sobre el riesgo del VPH en hombres y la necesidad de identificar las señales de alerta a tiempo.
Anthony Perriam: un diagnóstico inesperado
En marzo de 2023, tras regresar de unas vacaciones familiares, Perriam notó un pequeño bulto duro debajo de la mandíbula derecha. Aunque no presentaba dolor ni molestias, decidió consultar a su médico por precaución. Tras someterse a estudios como tomografía computarizada, biopsia y resonancia magnética, recibió el diagnóstico de cáncer orofaríngeo relacionado con el VPH.
El tumor se localizaba en la base de la lengua y se había extendido a los ganglios linfáticos del cuello. Según información del Cardiff and Vale University Health Board del NHS de Gales, el tratamiento incluyó cirugía y terapias especializadas. Los médicos advirtieron que, de no detectarse a tiempo, la enfermedad podría haber requerido la extirpación parcial de la lengua o incluso poner en peligro su vida.
Perriam admitió desconocer que el VPH podía causar cáncer en hombres, una percepción común ya que durante años la conversación pública sobre el virus se ha centrado en el cáncer cervical.
¿Qué es el cáncer orofaríngeo y su relación con el VPH?
El cáncer orofaríngeo afecta la parte posterior de la garganta, incluyendo la base de la lengua, las amígdalas y la parte posterior del paladar blando. Se considera parte de los cánceres de cabeza y cuello.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el virus del papiloma humano, especialmente el tipo 16, está asociado a una proporción significativa de estos tumores. En Estados Unidos, entre el 60% y el 70% de los casos de cáncer orofaríngeo están vinculados al VPH.
El virus se transmite principalmente por contacto sexual, incluido el sexo oral. En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico elimina la infección sin consecuencias. Sin embargo, si el virus persiste durante años, puede provocar cambios celulares que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer.
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) señala que los cánceres orofaríngeos relacionados con el VPH suelen diagnosticarse en personas más jóvenes que los asociados al consumo de tabaco y alcohol, y que, en general, responden mejor al tratamiento, aunque no están exentos de complicaciones.
Señales de alerta que no se deben ignorar
En el caso de Anthony Perriam, el único síntoma inicial fue un bulto persistente en el cuello, resultado de la reacción de los ganglios linfáticos ante la presencia del tumor. Sin embargo, existen otros síntomas a los que se debe prestar atención:
- Dolor al tragar
- Sensación de tener algo atorado en la garganta
- Cambios en la voz
- Dolor de oído sin causa aparente
- Llagas en la boca que no cicatrizan
Se recomienda consultar a un profesional de la salud si estos síntomas persisten por más de dos semanas. Una evaluación temprana puede reducir la necesidad de procedimientos invasivos y mejorar el pronóstico.
VPH en hombres: un riesgo poco reconocido
El VPH es una de las infecciones de transmisión sexual más comunes a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la mayoría de las personas sexualmente activas contraerán el virus en algún momento de su vida.
Aunque la atención se ha centrado históricamente en el cáncer cervical, los datos actuales demuestran que el impacto del VPH en los hombres también es significativo. El CDC informa que aproximadamente uno de cada diez hombres puede presentar infección oral por VPH en algún momento.
En varios países desarrollados, la incidencia de cáncer orofaríngeo asociado al VPH ha aumentado constantemente en las últimas décadas, superando en algunos lugares al cáncer cervical como el tumor más frecuente vinculado al virus.
Esta información refuerza el mensaje que Perriam comparte: el virus no distingue género.
Tratamiento y posibles secuelas
El tratamiento del cáncer orofaríngeo depende del tamaño del tumor y su extensión, pudiendo incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia o una combinación de estas opciones.
En casos como el de Perriam, la cirugía se enfoca en extirpar el tumor y los ganglios afectados. La radioterapia se utiliza para destruir las células cancerosas restantes, y la quimioterapia puede complementar el proceso en caso de riesgo de diseminación.
Aunque los tumores relacionados con el VPH suelen responder mejor al tratamiento que los asociados al tabaquismo, los procedimientos pueden afectar funciones como el habla y la deglución, por lo que la rehabilitación posterior es esencial.
El Instituto Nacional del Cáncer señala que los avances en las técnicas quirúrgicas y de radioterapia permiten preservar mejor las funciones, pero el impacto físico y emocional requiere un seguimiento médico continuo.
Prevención: vacuna y detección temprana
La vacuna contra el VPH es la principal herramienta preventiva. La OMS y el CDC recomiendan su administración en niñas y niños antes del inicio de la vida sexual, así como en adolescentes y adultos jóvenes que no hayan sido vacunados en la infancia.
La vacuna protege contra los tipos de VPH que causan la mayoría de los cánceres relacionados con el virus, incluidos los de la orofaringe.
Anthony Perriam enfatiza la importancia de buscar atención médica ante cualquier bulto o síntoma persistente en el cuello o la garganta, ya que la detección temprana aumenta las posibilidades de un tratamiento exitoso.
El caso de Anthony Perriam pone de manifiesto la relación entre el virus del papiloma humano y el cáncer orofaríngeo, una enfermedad que afecta la base de la lengua y la garganta, y cuya incidencia ha aumentado en hombres en las últimas décadas. Organizaciones como el CDC, la OMS y el Instituto Nacional del Cáncer reconocen que una proporción significativa de estos tumores está asociada al VPH, y que la vacunación, junto con la atención médica ante síntomas persistentes, es clave para reducir los riesgos y mejorar el pronóstico.
