BEIJING – China ha señalado que recurrirá a estímulos fiscales para gestionar su economía en 2026, comprometiéndose a mantener un déficit presupuestario y niveles de deuda “necesarios” para apuntalar el crecimiento, al tiempo que aborda las tensiones financieras de los gobiernos locales.
Este compromiso, delineado tras una importante reunión de planificación estratégica, subraya la intención de Pekín de mantener un alto nivel de gasto y desplegar herramientas monetarias flexibles, en un contexto de presión para impulsar la demanda interna y contrarrestar las tensiones comerciales globales.
China incrementará los ajustes anticíclicos y transversales el próximo año, según informó la agencia oficial Xinhua, citando la Conferencia Económica Central Anual celebrada del 10 al 11 de diciembre.
«Continuaremos implementando una política fiscal más proactiva: mantener un déficit fiscal necesario, la escala total de la deuda y el gasto total, fortalecer la gestión fiscal científica y optimizar la estructura del gasto fiscal», declaró la agencia.
Se espera ampliamente que China implemente un estímulo fiscal más fuerte el próximo año, manteniendo su objetivo de déficit presupuestario cerca de los niveles actuales –o elevándolo ligeramente– junto con un aumento en la emisión de deuda, según analistas.
China estableció un objetivo de déficit presupuestario récord de alrededor del 4% del PIB este año para respaldar su meta de crecimiento.
Los responsables políticos desplegarán de manera flexible herramientas, incluyendo recortes en los ratios de reserva bancaria y las tasas de interés, según el informe de Xinhua.
