China consolida su dominio en inteligencia artificial y hardware frente a Estados Unidos
China ha transformado sus restricciones tecnológicas en una ventaja competitiva, posicionándose como un líder global en el despliegue de inteligencia artificial (IA). Según datos de la Administración Nacional de Datos de China, el uso diario de tokens de IA en el país alcanzó los 140 billones en marzo de 2026, lo que representa un incremento superior a 1,000 veces respecto a los 100 mil millones registrados a inicios de 2024.

Esta expansión se refleja en el consumo global a través de OpenRouter, la plataforma de agregación de API de modelos de IA más grande del mundo. En febrero de 2026, los modelos chinos representaron el 61% del consumo total de tokens entre los diez modelos principales. Durante la semana del 16 al 22 de febrero, los modelos de China procesaron 5.16 billones de tokens, superando significativamente los 2.7 billones de los modelos estadounidenses. Actualmente, cuatro de los cinco modelos más utilizados a nivel mundial son de origen chino.
Autonomía en hardware y resiliencia ante boicots
El sector de semiconductores ha mostrado una resiliencia notable frente a las presiones externas. A pesar de los boicots impuestos por Estados Unidos, las empresas de chips chinas han experimentado un crecimiento acelerado, logrando que los chips locales controlen ya el 41% del mercado de IA, desplazando la hegemonía de Nvidia.
Este avance es parte de una estrategia integral dirigida por Xi Jinping para preparar a China en el enfrentamiento tecnológico y militar con Estados Unidos, enfocándose en rupturas tecnológicas de vanguardia para fortalecer su dominancia global.
La ventaja energética y de infraestructura
Analistas de Jefferies señalan que China posee ventajas críticas en términos de valoración, adopción masiva de IA y generación de energía. Mientras que Estados Unidos enfrenta cuellos de botella energéticos e infraestructura envejecida, China dispone de acceso a energía económica, especialmente en provincias occidentales como Ningxia y Gansu, donde el costo de la electricidad puede ser tan bajo como cinco centavos por kilovatio-hora, frente a los 40 centavos en algunas regiones de EE. UU.
Henry He, director financiero de Baidu, destacó que la energía puede representar aproximadamente el 35% de los costos de inferencia de los modelos de IA. Además, proyecciones de Goldman Sachs indican que China contará con cerca de 400 gigavatios de capacidad de energía excedente para 2030, cifra que triplica la demanda mundial necesaria para los centros de datos.
Ecosistema de software e inversión científica
El crecimiento no se limita al hardware. El marco de agentes de código abierto OpenClaw ha sido calificado por Jensen Huang como “definitivamente el próximo ChatGPT”, provocando un salto superior al 20% en las acciones de empresas como MiniMax y Zhipu AI. El ecosistema chino se ha convertido en una operación multifrontal con al menos siete actores principales, destacando el laboratorio de investigación DeepSeek y su modelo R1, que ha redefinido las expectativas globales sobre la relación entre costo y capacidad.
En términos financieros, China ha intensificado su apuesta por la ciencia y la tecnología. Para 2026, la inversión en ciencia alcanzó los 1.051 billones de rupias. Este impulso ocurre en un contexto geopolítico donde, mientras Estados Unidos e Israel centran sus esfuerzos en el conflicto con Irán, China aprovecha para consolidar su hegemonía tecnológica a nivel mundial.
