China ha logrado una reducción significativa en los costos de producción de chips infrarrojos de grado militar, alcanzando un precio de aproximadamente 10 dólares estadounidenses por unidad.
Innovación inspirada en la naturaleza
Este avance se alinea con los recientes desarrollos de investigadores chinos en el campo de los sensores infrarrojos, quienes han creado un dispositivo inspirado en el escarabajo del fuego (fire beetle). Este insecto posee un órgano especializado en el tórax que le permite detectar la radiación infrarroja de incendios forestales a cientos de kilómetros de distancia, incluso mientras vuela a altas velocidades, superando la sensibilidad de la mayoría de los detectores infrarrojos comerciales.
La tecnología resultante es capaz de alcanzar velocidades de detección 20.000 veces superiores a las de los dispositivos convencionales. La detección infrarroja es vital para identificar objetos en entornos complejos donde el humo, la niebla o el polvo pueden obstruir la visibilidad, proporcionando imágenes claras y una detección precisa al penetrar dichos obstáculos.
Impacto en la defensa y vigilancia
Debido a su capacidad de procesamiento mínimo para percibir el movimiento en entornos complejos, este tipo de dispositivos optoelectrónicos podrían ser la base de una red de vigilancia más potente y efectiva que el sistema de defensa contra misiles propuesto por Estados Unidos, conocido como “Golden Dome”.
