Anaïse Mourocq, una ciclista francesa, se encuentra cerca de completar la primera etapa de un ambicioso viaje que la llevó a salir de Sète, Francia, el 16 de noviembre, con el objetivo de cruzar España y llegar a Gibraltar para luego tomar un ferry hacia Brasil, todo ello como parte de un documental.
Mourocq inició su aventura el mismo día que tres amigos de Marsella, quienes optaron por viajar en barco hacia Tahití. En contraste, ella eligió la bicicleta como medio de transporte para alcanzar Brasil y grabar su documental. Este viaje se divide en dos fases principales.
En busca de un barco
La primera fase, que está a punto de concluir, consiste en recorrer España en bicicleta hasta Gibraltar. Una vez allí, planea tomar un ferry para continuar hacia Brasil. “Ya he comenzado a preparar carteles para destacar mis habilidades como miembro de tripulación”, comentó desde Almería. “Una vez que llegue (previsiblemente el 28 de diciembre), recorreré los bares frecuentados por marineros para distribuirlos y también me acercaré a los barcos”.
Alojamiento en casas de particulares
La joven ciclista ya visualiza la siguiente etapa de su aventura, ya que gran parte de la primera fase está casi terminada. “Había trabajado mucho en mis miedos sobre la soledad, pero no he tenido ningún problema. Todo va sobre ruedas”, afirmó sonriendo. Anaïse no ha tenido dificultades para encontrar alojamiento y conocer gente a lo largo de su recorrido, que ya supera los mil kilómetros. “Utilicé la aplicación Warm Showers, que conecta a ciclistas para ofrecerles alojamiento gratuito por una noche”. Así, ha tenido la oportunidad de conocer y hospedarse en casas de españoles “que han dado la vuelta al mundo en bicicleta con niños en un remolque”, así como de ciclistas aficionados y otros que han recorrido todas las carreteras de Europa.
Entre 60 y 85 kilómetros diarios
“Además, la bicicleta aguanta muy bien”, dijo, lamentando haber llevado una tienda de campaña que no ha utilizado. “Solo he cambiado el sillín por uno más cómodo”. En su bicicleta, Anaïse recorre “entre 60 y 85 kilómetros al día. Como quemo cerca de 3.500 calorías diarias, no paro de comer. Y además, duermo entre 12 y 14 horas por noche. Algo que nunca me había pasado”, declaró riendo. El buen estado de ánimo se refleja en su condición física. “Solo hay que evitar mirar demasiado lejos hacia la carretera en la montaña”, aconsejó, después de haber superado un puerto con 1.000 metros de desnivel positivo antes de llegar a Almería. “Ese fue el tramo más duro del recorrido, pero el paisaje en la cima valió la pena el esfuerzo”. Aún quedan algunos pedaleos antes de tener que cambiar de medio de transporte.
