Una línea de vida, un respiro y, para algunos, la posibilidad de planificar la siguiente comida. Así describen los usuarios de un comedor social la ayuda que reciben, según testimonios recientes.
Elijah Augustus, uno de los beneficiarios, expresó que el comedor es «un salvavidas» para él. «Es algo que te empodera, te da fuerzas», añadió.
La situación económica obliga a algunos a tomar decisiones difíciles. Balasubramanian Sathiabaskaran, otro visitante, compartió que debido a su presión arterial alta, prefiere guardar la mitad de su comida para tener algo para la cena.
El creador de esta iniciativa, el Sr. Smith, relató que la idea surgió al ser testigo del «trauma de crecer» entre sus compañeros, quienes se veían obligados a robar comida y ropa para sobrevivir. Recordó tener la suerte de contar con el apoyo de sus padres, algo que no era común entre sus amigos.
De hecho, Smith mencionó que muchos de sus amigos se enfrentaban a la difícil elección de robar uniformes escolares en tiendas como Woolworths para poder asistir a clases en septiembre.
