Un año después de la desaparición de Val Kilmer, Hollywood da un paso sin precedentes al confiar a una inteligencia artificial el papel principal de un largometraje. El filme As Deep as the Grave presenta, durante 77 minutos, una reconstitución digital del actor, reavivando el debate sobre el consentimiento artístico póstumo.
Fallecido en abril de 2025 a los 65 años, Kilmer nunca llegó a rodar las escenas previstas para este proyecto. A partir de archivos visuales y sonoros, la empresa británica Sonantic recreó su voz e imagen, con el aval de sus herederos. Su hija, Mercedes Kilmer, participó activamente en la iniciativa, descrita como coherente con la apertura del intérprete hacia las nuevas tecnologías.
El productor John Voorhees destaca esta obra como una «primera mundial», aunque el génrico especifica claramente una «actuación digital», reflejando la ambigüedad del enfoque. El sindicato SAG-AFTRA asegura que se respetó el marco legal, exigiendo consentimiento y transparencia, pero la polémica crece entre quienes ven un homenaje tecnológico y quienes advierten de un peligroso desliz ético.
La industria cinematográfica se enfrenta así a una nueva frontera donde la muerte ya no implica el final de una carrera artística.
