Un estudio de caso publicado en Cureus documenta cómo un paciente con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) mantuvo el control de sus síntomas tras cambiar de un medicamento de liberación prolongada a su versión de liberación inmediata, debido a una escasez del primero. El informe, basado en un caso real, sugiere que esta transición no afectó la eficacia del tratamiento, aunque advierte sobre la necesidad de monitoreo clínico.
Un paciente con TDAH logró controlar sus síntomas al cambiar de un estimulante de liberación prolongada a su versión de liberación inmediata durante una escasez de medicamentos. Según el estudio de caso publicado en la revista médica *Cureus*, el cambio no alteró la eficacia del tratamiento, pero los expertos insisten en que cada situación debe evaluarse de forma individual.
El informe detalla cómo un paciente de 32 años, diagnosticado con TDAH desde la adolescencia, dependía de un estimulante de liberación prolongada (generalmente en forma de cápsulas o tabletas de acción extendida) para manejar sus síntomas. Sin embargo, ante una escasez de ese medicamento —dexanfetamina de liberación prolongada—, su médico recetó una versión de liberación inmediata para garantizar la continuidad del tratamiento.
Según los autores del estudio, liderados por el psiquiatra Dr. Michael J. Smith de la Universidad de Massachusetts, el paciente reportó que sus síntomas —como dificultad para concentrarse, impulsividad y fatiga— se mantuvieron bajo control tras el cambio. «No hubo diferencias significativas en la eficacia clínica», señalaron, aunque destacaron que el paciente requirió ajustes en la dosis y un seguimiento más frecuente para evitar efectos secundarios como insomnio o pérdida de apetito.
¿Por qué este cambio no afectó la eficacia del tratamiento?
El estudio explica que, aunque los medicamentos de liberación prolongada están diseñados para liberar el fármaco de manera gradual durante el día, en algunos casos —como el de este paciente—, la versión de liberación inmediata puede ser igualmente efectiva si se administra en dosis divididas o en momentos estratégicos. Según el Dr. Smith, citado en el informe:
"La clave está en la personalización. No todos los pacientes responden igual, y en contextos de escasez, es crucial evaluar alternativas seguras bajo supervisión médica".
Sin embargo, los autores advierten que este enfoque no es universal. "En pacientes con necesidades de estimulación más prolongadas —como niños o adultos con horarios laborales intensos—, la liberación inmediata podría no ser suficiente", explicaron.
¿Qué riesgos implica este cambio?
El informe destaca que, aunque en este caso no hubo complicaciones, el uso de dexanfetamina de liberación inmediata conlleva riesgos si no se controla adecuadamente. Entre ellos:
- Efectos secundarios agudos: Como taquicardia, ansiedad o aumento de la presión arterial, especialmente si se toman dosis altas de una sola vez.
- Dependencia al horario: La versión de liberación inmediata requiere mayor disciplina para mantener niveles estables del fármaco en sangre.
- Posible tolerancia: Algunos pacientes pueden desarrollar resistencia más rápido si no hay un esquema de dosificación óptimo.
Según la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA), los estimulantes como la dexanfetamina deben usarse bajo prescripción y con evaluaciones periódicas para minimizar riesgos.
¿Qué dice la evidencia científica sobre alternativas en casos de escasez?
Este no es el primer caso en el que se explora el uso de versiones genéricas o alternativas de medicamentos para TDAH durante crisis de suministro. En 2022, la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP) publicó guías provisionales que recomendaban, en situaciones de escasez:
- Priorizar a pacientes con necesidades críticas (ej.: aquellos con síntomas graves o riesgo de descompensación).
- Evaluar alternativas dentro de la misma clase de fármacos (por ejemplo, cambiar de metilfenidato a dexanfetamina, siempre que el paciente no tenga contraindicaciones).
- Monitorear estrechamente a los pacientes tras cualquier cambio, especialmente en los primeros 14 días.
En el caso documentado por *Cureus*, el paciente recibió seguimiento semanal durante el primer mes tras el cambio, lo que permitió ajustar la dosis sin perder eficacia.
¿Qué pasa si hay escasez de medicamentos para TDAH?
Ante situaciones como la descrita, la FDA y organizaciones como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. sugieren las siguientes medidas:
- Consultar con el médico: Nunca suspender o cambiar un medicamento sin supervisión profesional.
- Explorar opciones en farmacias especializadas: Algunas cadenas o dispensarios pueden tener stock de versiones alternativas.
- Reportar escasez: En EE.UU., pacientes y profesionales pueden notificar falta de medicamentos a través del programa Drug Shortages de la FDA.
- Evaluar terapias no farmacológicas: En casos leves, técnicas como terapia cognitivo-conductual o ejercicio físico pueden complementar el tratamiento.
En Latinoamérica, donde también se han reportado desabastos de medicamentos para TDAH, organismos como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomiendan coordinación entre gobiernos y laboratorios para garantizar el acceso.
¿Qué sigue para los pacientes con TDAH en contextos de escasez?
El estudio de Cureus subraya que, aunque en este caso el cambio fue exitoso, cada paciente debe ser evaluado de manera individual. Los expertos coinciden en que:
- La comunicación con el psiquiatra es clave: Un ajuste de dosis o un cambio de fórmula debe hacerse bajo supervisión.
- No todos los medicamentos son intercambiables: Por ejemplo, la dexanfetamina y el metilfenidato tienen perfiles farmacocinéticos distintos.
- La escasez no debe llevar a la automedicación: Buscar alternativas en internet o sin receta puede ser peligroso.
Mientras tanto, la industria farmacéutica y los reguladores trabajan en estrategias para evitar futuras escasez. En 2023, la FDA anunció un plan para mejorar la cadena de suministro de medicamentos críticos, incluyendo aquellos para trastornos neurológicos.
Este artículo se basa en el estudio de caso publicado en Cureus, revisado por pares y liderado por el Dr. Michael J. Smith. Para más detalles sobre el manejo del TDAH, consulta a un profesional de la salud.
