Japón rebajó la clasificación de la enfermedad por COVID-19 al nivel de un resfriado estacional hace tres años, pero a pesar de este cambio, el país sigue registrando alrededor de 30,000 muertes anuales asociadas al virus.
Aunque las medidas de contención y la percepción pública sobre la gravedad de la enfermedad han evolucionado, los datos más recientes confirman que la pandemia sigue dejando un impacto significativo en la salud de la población japonesa.
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