El sistema de atención pediátrica en Corea del Sur enfrenta una crisis estructural profunda, marcada por el cierre de 662 clínicas en los últimos cinco años y una tasa de solicitud de médicos residentes que se mantiene en un solo dígito. A pesar de que la tasa de supervivencia a cinco años del cáncer infantil alcanza el 85%, el país registra una de las tasas de mortalidad infantil más altas entre los países de la OCDE.
Desajuste regulatorio y financiero
Choi Yong-jae, presidente de la Asociación de Hospitales Pediátricos de Corea, ha señalado que el colapso de la medicina pediátrica se debe, en gran medida, a que los criterios de reembolso del seguro médico están diseñados bajo «estándares para adultos», ignorando las particularidades clínicas de los niños.

Según Choi, aplicar normativas basadas en un adulto promedio de 70 kg a pacientes pediátricos, donde una diferencia de uno o dos kilogramos en el peso puede alterar drásticamente los resultados, pone a los médicos en una posición vulnerable. El presidente de la asociación advirtió que, cuando los profesionales se desvían de estos estándares rígidos para priorizar la seguridad del paciente, las autoridades los catalogan como responsables de «facturación fraudulenta».
El caso de las pruebas ABGA y las sanciones económicas
Un ejemplo crítico de esta tensión regulatoria es la situación de las pruebas de gases en sangre arterial (ABGA), esenciales para medir la concentración de oxígeno y el equilibrio ácido-base en pacientes con sepsis o dificultad respiratoria. Mientras que en adultos se realiza mediante sangre arterial, en los niños —debido a la fragilidad de sus arterias y la dificultad de cooperación— existe un riesgo elevado de hematomas y daños nerviosos.
Por esta razón, la práctica estándar en pediatría es utilizar sangre venosa, un procedimiento reconocido como ruta estándar tanto por la Sociedad Americana de Medicina de Emergencias Pediátricas como por las guías europeas. Sin embargo, las autoridades de auditoría surcoreanas han cuestionado esta práctica, notificando la recuperación de los costos de tratamiento correspondientes a tres años de servicio.
Ante este escenario, la Asociación de Hospitales Pediátricos de Corea insta a la creación de un departamento especializado y al establecimiento de criterios de reembolso independientes para la pediatría, subrayando que la sostenibilidad del sistema no puede depender indefinidamente de la dedicación personal de los médicos.
