El Coordinador Residente de la ONU, Francisco Pichón, ha advertido sobre el agravamiento de la situación humanitaria en Cuba, a medida que la escasez de combustible se profundiza tras las recientes medidas adoptadas por Washington para bloquear el suministro de petróleo al país caribeño. Pichón destacó los crecientes riesgos para la atención médica, los servicios de agua y la distribución de alimentos, en un contexto de continua disminución de las reservas energéticas.
En una conferencia de prensa desde La Habana, transmitida por video enlace a Nueva York, el alto funcionario de la ONU expresó su “preocupación por una posible profundización de la crisis”, señalando que la escasez está generando “riesgos humanitarios agudos” para las comunidades más vulnerables.
Múltiples crisis
Esta situación se produce tras una serie de “impactos múltiples”, incluyendo el huracán Melissa en octubre, que afectó a más de 2.2 millones de personas. Las autoridades cubanas han implementado un plan de contingencia de un mes para hacer frente a los desafíos derivados de la escasez de combustible; sin embargo, los próximos pasos son inciertos, lo que podría generar un sufrimiento humano real, según el Coordinador Residente.
La vida cotidiana en Cuba se está “volviendo frágil”, con servicios esenciales reducidos en todo el país, que depende del petróleo en más del 90 por ciento de sus necesidades energéticas.
Alerta sanitaria
Con cinco millones de personas que padecen enfermedades crónicas, Pichón enfatizó que los tratamientos están en riesgo debido a la actual crisis energética. Mencionó, por ejemplo, a los miles de pacientes con cáncer que requieren atención oncológica continua y a las más de 32,000 mujeres embarazadas que necesitan servicios especializados. Además, casi un millón de personas –alrededor del 10 por ciento de la población– obtienen su agua potable a través de camiones cisterna, mientras que el 84 por ciento de los equipos de bombeo dependen de la electricidad.
La seguridad alimentaria también se está “deteriorando” con interrupciones que afectan a toda la cadena de suministro. La protección social se debilita y los programas escolares y los centros de atención a personas mayores luchan por mantener sus servicios.
Riesgos reales
“El riesgo para la vida de las personas no es retórico, quienes sufren primero y más son las personas comunes, especialmente las más vulnerables”, declaró Pichón a periodistas de la ONU en Nueva York el miércoles. En este clima, ha sido cada vez más difícil llegar a las personas necesitadas, debido a la escasez de energía que dificulta el transporte y retrasa los procesos de importación.
“Nuestras capacidades se verían limitadas a menos que exista una excepción humanitaria para el petróleo y la ayuda”, añadió.
Solución diplomática
De cara al futuro, Pichón instó a la comunidad internacional a abordar este problema a través de “un esfuerzo diplomático que pueda llevarse a cabo con los Estados Unidos”. Las amenazas de imponer aranceles a los países que suministran petróleo a Cuba se han reducido tras una decisión de la Corte Suprema que declaró ilegal el uso de una ley económica de emergencia en este contexto.
Tras la muerte de cuatro ciudadanos cubanos a manos de la Guardia Costera cubana en una lancha de registro estadounidense, tras un tiroteo en alta mar el miércoles, Pichón hizo un llamamiento a la “moderación para evitar una escalada”.
