Cuba sufrió el sábado 21 de marzo su segundo apagón nacional en menos de una semana, según informó el Ministerio de Energía de la isla.
La noche del sábado, Cuba se vio sumida en la oscuridad. El Ministerio de Energía anunció a través de la red social X que “la red eléctrica nacional ha sufrido un apagón total. Ya se están implementando los procedimientos de restablecimiento”.
Este corte de energía es el séptimo en casi un año y medio. De acuerdo con la compañía eléctrica nacional, la interrupción de una unidad de la central térmica de Nuevita, ubicada en el centro del país, provocó “un efecto dominó en las máquinas que estaban en servicio”, lo que resultó en la desconexión de la red eléctrica nacional.
Indignación generalizada
Al caer la noche, La Habana quedó a oscuras. En las calles, los transeúntes tuvieron que iluminarse con linternas o sus teléfonos móviles.
“Se ha vuelto insoportable. Hace menos de una semana que vivimos una situación similar, ya estamos hartos”, se quejó a la AFP Ofelia Oliva, de 64 años, después de renunciar a visitar a su hija.
En el barrio turístico de la Habana Vieja, músicos continuaron tocando melodías en algunos restaurantes que permanecieron abiertos gracias a sus generadores eléctricos. Sin embargo, otros establecimientos tuvieron que cerrar sus puertas al anochecer.
“Me pregunto si vamos a pasar toda nuestra vida así, porque no se puede vivir de esta manera”, lamentó un taxista que se iluminaba con sus faros.
El gobierno señala a Estados Unidos
La producción de electricidad en Cuba se basa en una red de ocho centrales térmicas envejecidas, algunas de las cuales tienen más de 40 años de funcionamiento, y que sufren frecuentes averías o deben ser detenidas para ciclos de mantenimiento.
El país de 9,6 millones de habitantes ya había experimentado un apagón general de más de 24 horas los días 16 y 17 de marzo. Los cortes de energía de varias horas son, además, cotidianos, especialmente en las zonas rurales.
Pero ante la creciente indignación de la población, debido a la repetición de los cortes, el gobierno cubano afirma que las sanciones estadounidenses le impiden reparar su vetusta infraestructura eléctrica.
Desde hace más de dos meses, las entregas de petróleo procedentes de Venezuela, principal proveedor de La Habana, están interrumpidas, y la administración del presidente estadounidense Donald Trump amenaza con sancionar a cualquier país que envíe petróleo a Cuba.
Para justificar su decisión radical, Washington invoca una “amenaza excepcional” que representaría Cuba, isla caribeña situada a solo 150 km de las costas de Florida, para la seguridad de Estados Unidos, reavivando tensiones que datan de la Guerra Fría.
La Habana acusa a su vez a Donald Trump de querer “asfixiar” la economía del país, bajo embargo estadounidense desde 1962 y que ha sufrido en los últimos años un endurecimiento de las sanciones estadounidenses. Economistas también señalan la falta de inversión crónica del Estado cubano en el sector eléctrico.
