Kevin De Bruyne aprovechó su tiempo de recuperación para realizar una visita a la región de Lieja, en Bélgica, el pasado domingo. A pesar de intentar pasar desapercibido, su presencia no tardó en ser notada.
En plena fase de rehabilitación, el mediocampista belga tiene la oportunidad de regresar con mayor frecuencia a su país natal. El fin de semana pasado, optó por visitar Fléron, en las afueras de Lieja, en lugar de su provincia natal de Limburgo o la ciudad de Gante.
Un asunto de familia
La visita de De Bruyne no estuvo relacionada con un posible fichaje por el Entente Jeunesse Fléron, sino con la participación de su hijo, Rome De Bruyne, de 7 años, en un torneo de fútbol sala para jóvenes talentos. El torneo contó con la presencia de jóvenes promesas del Standard, Eupen, Seraing, Westerlo, Charleroi y Genk.
Además de De Bruyne, también asistieron figuras locales como Paul-José Mpoku y Kévin Kis. Sin embargo, a pesar de su discreción, Kevin De Bruyne fue el centro de atención, siendo el más solicitado para firmar autógrafos y tomarse fotografías.
El jugador del Napoli se mantuvo en un lugar tranquilo observando a su hijo, pero fue rápidamente reconocido por los presentes. “En cuanto llegó, fue rodeado por la gente, pero se mostró muy amable y accedió a tomarse fotos con muchos”, declaró Romain Sgarito, concejal de deportes local, a SudInfo.
