El vicealcalde Richard Wilson ha expresado su preocupación por el impacto financiero que representan los parques y terrenos de reserva cedidos al consejo municipal en las nuevas subdivisiones del distrito, señalando que la administración está recibiendo espacios que no necesita y que no puede costear.
Durante las deliberaciones del borrador de la Estrategia de Espacios Abiertos (Open Spaces Strategy), la cual define la gestión de 429 hectáreas de espacios abiertos durante los próximos 10 años, Wilson manifestó su preferencia por priorizar la calidad sobre la cantidad
y solicitó un análisis detallado sobre cuánto espacio adicional se puede añadir y el costo extra que esto conlleva.
«Las secciones horribles en la esquina se entregan al consejo como espacios abiertos, y nosotros cortamos el césped durante los próximos 150 años, es un costo enorme para el consejo». Richard Wilson, vicealcalde
Impacto en la planificación urbana
Para ilustrar este problema, el vicealcalde citó el caso de la subdivisión de Coniston Park, donde se rezonificaron 16 hectáreas de suelo residencial para la construcción de aproximadamente 160 nuevas viviendas. Este proyecto se ubica en proximidad a Argyle Park, un espacio abierto ya existente de 117 hectáreas. Según Wilson, todos los recursos deberían destinarse a Argyle Park en lugar de fragmentarse en nuevas áreas.

Por su parte, el gerente de espacios abiertos, Ian Soper, explicó que su equipo participa activamente en el proceso de planificación, brindando retroalimentación sobre las solicitudes de planes de subdivisión. Soper afirmó que, específicamente para el caso de Coniston Park, la respuesta del consejo fue que no requieren terreno
en dicha subdivisión.
Como ejemplo de este modelo de cesión, el artículo menciona a Proctor Park, un nuevo parque infantil ubicado en Ashbury Grove, en Tinwald, el cual fue transferido al consejo por parte de un desarrollador.
