La demencia se caracteriza por el deterioro del funcionamiento cerebral, afectando la transmisión de información y manifestándose a través de problemas de memoria y cambios en el comportamiento. Si bien no existe una cura para la demencia, en algunos casos es posible ralentizar su progresión.
Es importante destacar que todos los tipos de demencia se caracterizan por un empeoramiento gradual de los síntomas, lo que conlleva una creciente necesidad de asistencia y, eventualmente, una pérdida de la autonomía. La demencia en sí misma no es una causa directa de fallecimiento, pero puede llevar a complicaciones que sí lo son.
La demencia no es una enfermedad única, sino un término general que abarca más de cincuenta enfermedades diferentes. La enfermedad de Alzheimer es la forma más común, representando aproximadamente el 70% de los casos de demencia.
El desarrollo de la demencia está influenciado tanto por factores hereditarios como por el estilo de vida.
