Investigadores brasileños se plantearon una pregunta intrigante: ¿podrían las semillas de chía reducir el apetito de manera similar a las inyecciones para bajar de peso como Ozempic o Wegovy? Para responder a esta interrogante, estudiaron los efectos de las semillas de chía sobre las hormonas del hambre en ratas sometidas a una dieta rica en grasas y azúcares.
Las conclusiones de su estudio, recientemente publicadas en la revista Nutrition, revelan que en las ratas alimentadas con aceite de chía, se activaron genes específicos que suprimen la sensación de hambre. Estos genes envían señales al cuerpo indicando que se ha ingerido suficiente energía, lo que se traduce en una mayor sensación de saciedad.
Un mecanismo similar al de los medicamentos GLP-1
Durante 8 semanas, la mayoría de las ratas fueron alimentadas con una dieta rica en tocino y fructosa, un tipo de azúcar presente en gran cantidad en los alimentos ultraprocesados. Esta fase buscaba provocar alteraciones metabólicas comparables a las observadas en humanos. Otro grupo de ratas recibió, en paralelo, una alimentación estándar y equilibrada, para servir como punto de comparación.
Una vez establecidos estos cambios, los investigadores añadieron las semillas de chía a su alimentación durante 10 semanas adicionales, ya sea en forma de aceite o de harina. Los resultados mostraron que en las ratas que recibieron aceite de chía, se activaron los genes conocidos por frenar la sensación de hambre. Un mecanismo que recuerda al de los medicamentos de tipo GLP-1, como Ozempic, Wegovy o Mounjaro, que reducen el apetito al actuar sobre vías similares del sistema nervioso central.
Menos inflamación, pero no se observó pérdida de peso
Más allá de la saciedad, el estudio también destacó un efecto sobre la inflamación cerebral. Las dietas ricas en grasas y azúcares aumentan la expresión de una proteína que desencadena reacciones inflamatorias en las células. La adición de aceite o harina de chía permitió atenuar este fenómeno, protegiendo potencialmente las células cerebrales contra daños a largo plazo. La versión molida resultó particularmente interesante en este sentido: los investigadores observaron que algunos de sus compuestos podían unirse directamente a receptores del apetito en el cerebro, reforzando su papel protector.
Sin embargo, a pesar de estos efectos alentadores, un elemento clave modera el entusiasmo de los investigadores. A pesar del efecto de saciedad, ninguna de las ratas que consumió este alimento perdió peso durante el experimento. Los autores argumentan que el elevado aporte calórico de la dieta base probablemente enmascaró cualquier beneficio potencial sobre la masa corporal. También señalan que cambios duraderos en el comportamiento alimentario y la pérdida de peso podrían requerir un período de observación más prolongado, especialmente en humanos.
¿Qué cantidad de semillas de chía consumir cada día?
La cantidad recomendada de semillas de chía varía según diversos factores como la edad, el peso, el estado de salud general y otros elementos de la alimentación. Sin embargo, en general, una porción diaria recomendada es de aproximadamente 15 a 20 gramos de semillas de chía, lo que equivale a una o dos cucharadas. Esta cantidad proporciona una buena dosis de omega-3, fibra, proteínas y otros nutrientes beneficiosos.
Si incorpora las semillas de chía a su dieta por primera vez, comience con una pequeña cantidad para permitir que su cuerpo se adapte. Luego, aumente gradualmente hasta alcanzar la dosis recomendada.
Fuente: Chia flour and chia oil (Salvia hispanica L.) modulate the satiety and inflammation in brain of rats fed a high-fat high-fructose diet, Nutrition, enero de 2026
