Las autoridades del condado de El Paso, Texas, han iniciado una investigación por presunto abuso sexual infantil que involucra a un dentista local, identificado como Oscar Vargas, de 67 años. Según documentos oficiales, los incidentes habrían ocurrido a lo largo de varios meses el año pasado.
La investigación se originó tras la preocupación de una madre por cambios en el comportamiento de su hija de 14 años, que se reflejaban en su rendimiento escolar. Al revisar el teléfono celular de la adolescente, la madre encontró mensajes y grabaciones de voz con Vargas que consideró inapropiados.
La menor reveló haber tenido relaciones sexuales con el sospechoso en al menos tres ocasiones entre julio y finales de 2025. El informe indica que estos encuentros ocurrían cuando Vargas recogía a la adolescente después de clases y la llevaba a casa, proporcionándole presuntamente drogas, alcohol y otras sustancias que alteraban su estado físico y mental. La joven afirmó que no habría podido participar en estos actos sin la influencia de dichas sustancias.
Además, la víctima declaró que el sospechoso le enviaba dinero a través de aplicaciones electrónicas y, en una ocasión, la acompañó a una farmacia para comprar la píldora del día siguiente antes de regresar a la escuela.
Expertos en la materia señalan que los agresores suelen pertenecer al círculo cercano de la víctima, facilitando así su manipulación. La psicóloga Silvia Domínguez explicó que “los agresores sexuales están muy cerca de las víctimas… familiares, amigos. Lamentablemente, la primera agresión sexual generalmente ocurre en el hogar con personas de confianza”.
Domínguez también advierte que la falta de comunicación en el hogar puede aumentar la vulnerabilidad de los menores al abuso. “El agresor busca una víctima, por ejemplo, un niño o niña que no tenga buena comunicación con sus padres. Estos menores a menudo carecen de afecto y atención”.
La especialista subraya que cualquier cambio en el comportamiento de un niño debe ser considerado una señal de alerta. “El comportamiento de nuestros hijos puede cambiar drásticamente. Una alteración significativa en su conducta es una señal de que algo podría estar sucediendo”.
Es importante destacar que la agresión sexual contra un menor de 17 años en Texas se considera un delito grave de segundo grado, con penas que van desde 2 hasta 20 años de prisión, multas de hasta 10,000 dólares y el registro obligatorio de por vida como delincuente sexual.
