CARE y sus socios trabajan para garantizar el derecho universal a la salud, colaborando con las comunidades para crear soluciones conjuntas, eliminar barreras y exigir acceso a los servicios. A nivel mundial, cientos de millones de personas aún no pueden acceder a servicios básicos de salud. En 2021, casi la mitad de la población mundial, alrededor de 4.500 millones de personas, no estaban cubiertas completamente por una atención médica esencial, según la Organización Mundial de la Salud.
Las clínicas pueden estar demasiado lejos, carecer de suministros básicos o tener personal insuficiente. Muchas comunidades simplemente no cuentan con suficientes trabajadores de la salud capacitados para satisfacer las necesidades de la población.
Las mujeres y las niñas son las más afectadas, ya que los prejuicios y las prácticas sociales perjudiciales a menudo limitan su acceso a la atención. Diariamente, aproximadamente 700 mujeres mueren por causas prevenibles relacionadas con el embarazo y el parto, según UNFPA. La mayoría de estas muertes ocurren en países de bajos ingresos y podrían evitarse con una atención oportuna y de calidad.
En situaciones de crisis humanitarias, estos riesgos aumentan aún más debido al aumento de la violencia, la desaparición de los servicios de salud reproductiva y las dificultades o el colapso total de los sistemas de salud ya frágiles.
La atención médica no debe depender del lugar de residencia, los ingresos o el género de una persona. El acceso a la atención médica es un derecho humano fundamental y esencial para que las personas puedan vivir una vida segura, productiva y plena.
CARE y sus socios se esfuerzan por apoyar a todos, especialmente a las mujeres y las niñas y a aquellos con menos recursos, para lograr mejores resultados en salud.
De aquí a 2030, nos proponemos apoyar a:
-
50 millones de personas para que ejerzan su derecho a la salud y accedan a servicios de salud de calidad
-
30 millones de mujeres y niñas para que hagan valer su derecho a la salud reproductiva, incluido el acceso a la anticoncepción, el parto seguro, la prevención y el tratamiento contra las enfermedades de transmisión sexual
Lograr estos objetivos requiere sistemas de salud sólidos arraigados en las comunidades a las que sirven. Los trabajadores de la salud comunitarios de primera línea, bien capacitados y con una remuneración justa, son esenciales para ampliar el acceso, mejorar la calidad de la atención y llegar a las personas en las zonas más remotas.
Cómo CARE apoya la salud
CARE trabaja con comunidades, trabajadores de la salud, organizaciones locales y gobiernos para ampliar el acceso a la atención médica y garantizar que los servicios sean de alta calidad, seguros y accesibles para todos. Esto implica abordar los desafíos de salud desde múltiples ángulos, según las necesidades más apremiantes en cada contexto.
En primer lugar, adaptamos nuestro trabajo a las realidades locales. Los riesgos para la salud varían de un lugar a otro, y nuestra respuesta refleja esto. Por ejemplo, en caso de un brote de cólera, CARE apoya a las clínicas para que proporcionen tratamiento al tiempo que ayuda a las comunidades a acceder a agua potable y saneamiento para detener la propagación de la enfermedad. Cuando las tasas de infección son altas, trabajamos junto con las comunidades para identificar soluciones prácticas que reduzcan el riesgo y prevengan la enfermedad antes de que comience.
Nuestro objetivo es abordar las mayores brechas en salud, centrándonos en las más urgentes, dondequiera que existan.
En segundo lugar, reconocemos que la salud está conectada con todo lo que experimentan las personas. Las necesidades de salud se abordan en todos los programas de CARE, ya sean relacionados con la nutrición, el cambio climático o los medios de vida. El aumento de las temperaturas, por ejemplo, puede aumentar los riesgos durante el embarazo. En Irak, CARE trabajó con las comunidades para reducir los casos de parto prematuro, eclampsia y muerte fetal entre las mujeres embarazadas expuestas al calor extremo.
Al tratar la salud como una prioridad transversal, ayudamos a proteger el bienestar de las personas en una amplia gama de entornos.
Por último, nuestro enfoque va más allá de la simple prestación de servicios. También trabajamos para abordar las barreras sociales y estructurales más profundas que impiden que las personas accedan a la atención, incluida la desigualdad de género, los recursos limitados y los sistemas de salud débiles.
Esto puede significar apoyar a los gobiernos para fortalecer las políticas de salud o trabajar con las comunidades para desafiar las prácticas perjudiciales. Por ejemplo, el proyecto IMAGINE de CARE en Níger y Bangladesh trabaja con adolescentes casadas, familias y comunidades para retrasar el primer embarazo y apoyar resultados más saludables para las jóvenes.
El trabajo de CARE en la práctica: She Heals the World
Los trabajadores de la salud comunitarios de primera línea son vitales para las sociedades saludables. Viven y trabajan dentro de sus comunidades, proporcionando atención médica primaria, desde primeros auxilios básicos y visitas domiciliarias hasta derivaciones a especialistas. Cuando las clínicas están lejos o carecen de recursos, su trabajo suele ser la única opción, y a veces la que salva vidas.
A pesar de su papel esencial, estos trabajadores a menudo están mal pagados y no reciben el apoyo adecuado. Las mujeres representan el 70% de la fuerza laboral de salud comunitaria de primera línea a nivel mundial y se ven afectadas de manera desproporcionada por estos desafíos.
La iniciativa She Heals the World de CARE está trabajando para cambiar esto, garantizando que los trabajadores de la salud comunitarios de primera línea reciban el reconocimiento, el apoyo y la remuneración justa que merecen.
