Un estudio publicado en agosto confirma que el Milne Ice Shelf en el Ártico canadiense se fracturó en julio de 2020, lo que provocó el drenaje total del último lago epishelf de Canadá en cuestión de meses. Los científicos señalan que el ecosistema único de agua dulce y salada no se recuperará debido al calentamiento climático.
La desaparición definitiva del último lago epishelf de Canadá en el Ártico
Una década de mediciones oceánicas, imágenes satelitales y observaciones de campo ha confirmado lo que los investigadores temían desde la ruptura del Milne Ice Shelf en el año 2020: el último lago epishelf de Canadá, un cuerpo de agua dulce retenido por una plataforma de hielo, ha desaparecido por completo, según detalla el estudio publicado en Scientific Reports.
La región del norte de Canadá se encuentra dentro del Círculo Polar Ártico y funciona como uno de los últimos refugios de hielo marino estival y de vida silvestre dependiente del hielo, como osos polares, focas anilladas y morsas del Atlántico. En el idioma inuktitut local, estas áreas protegidas en el norte de la isla de Ellesmere, en Nunavut, se conocen como Tuvaijuittuq, un término que significa el lugar donde el hielo nunca se derrite.
El hielo y el lago de la plataforma se habían estado adelgazando durante décadas, pero la ruptura de 2020 fue la gota que colmó el vaso. El lago se drenó en cuestión de meses. Jérémie Bonneau, autor principal del estudio y quien realizó parte de la investigación durante su doctorado en la UBC
Cómo un ecosistema milenario colapsó en cuestión de meses
Un lago epishelf se forma cuando una plataforma de hielo actúa como una presa, atrapando una capa de agua dulce que flota sobre el agua marina conectada al océano. Este fenómeno crea hábitats de múltiples capas que permiten que la fauna de agua dulce y marina coexista en la misma columna de agua. Sin embargo, la investigación realizada por un equipo de científicos de la University of British Columbia (UBC), la University of Alberta, la Université Laval y la Carleton University demostró que el lago comenzó a drenarse tan pronto como la plataforma de hielo Milne se fracturó en julio de 2020.
Las primeras mediciones de campo recopiladas tras la ruptura mostraron que, para julio de 2022, el agua salobre había reemplazado por completo la capa de agua dulce del lago. Desde entonces, el monitoreo anual no ha mostrado señales de recuperación, lo que indica que el ecosistema se ha perdido de forma permanente. Los datos recopilados por los investigadores indican que la entrada de agua dulce en el fiordo Milne se descarga ahora directamente al océano, ya que la plataforma de hielo restante carece de capacidad para contenerla.
Los lagos epishelf pueden indicar cuándo una plataforma de hielo está bajo estrés, y eso es lo que vimos aquí. Los datos mostraron que la plataforma de hielo estaba fallando. Una vez que el hielo desaparece, el ecosistema se va con él. No hay vuelta atrás. Bernard Laval, coautor del estudio
Las dificultades logísticas y la imposibilidad de recuperación climática
Llevar a cabo la investigación científica en una de las zonas más remotas del planeta exigió una compleja logística. Para llegar al fiordo Milne, el equipo de expertos tuvo que tomar múltiples vuelos con escalas en Ottawa, Iqaluit y Resolute Bay, pasando por Arctic Bay. En la base del Programa del Shelf Continental Polar en Resolute Bay, los científicos prepararon su equipamiento antes de abordar una aeronave ligera Twin Otter para completar el trayecto hacia el norte.

En el lugar, los investigadores instalaron tubos sensores del tamaño de termos para registrar la temperatura, la profundidad y la conductividad del agua, parámetros fundamentales para determinar la salinidad. Estos instrumentos quedaron activos durante la temporada de campo de 2020, suspendida debido a la pandemia de COVID-19, y no pudieron recuperarse hasta dos años después.
Vimos la ruptura en imágenes de satélite y dos años después obtuvimos los datos. Los instrumentos estaban allí, observando. Simplemente no podíamos llegar a ellos. Bernard Laval, coautor del estudio
Para que el lago epishelf vuelva a formarse, la plataforma de hielo necesitaría recuperarse, un escenario considerado imposible bajo las actuales trayectorias climáticas. Los científicos concluyen que estos sistemas naturales tardaron miles de años en formarse y se perdieron en cuestión de meses, sin perspectivas de regeneración a escala humana.
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