Descubrieron un planeta escondido en el Desierto Neptuniano: mareas extremas y aguas en ebullición

Un equipo internacional liderado por el Instituto Nacional de Astrofísica Italiano descubrió un exoplaneta con una masa 7,3 veces mayor que la de la Tierra en KIC 9139163, ubicado en el llamado Desierto Neptuniano. El objeto orbita su estrella en catorce horas y posee una atmósfera dinámica compuesta por agua en ebullición.

Una órbita extrema alrededor de KIC 9139163 en la constelación de Cygnus

El cuerpo celeste orbita KIC 9139163, una estrella pulsante similar al Sol situada en la constelación de Cygnus. De acuerdo con la información publicada, el planeta completa su recorrido orbital en tan solo catorce horas debido a la extrema cercanía que mantiene con su estrella anfitriona.

Las mediciones técnicas indican que el objeto cuenta con una masa aproximadamente 7,3 veces superior a la de nuestro planeta y un radio que lo supera en 2,4 veces. Debido a la inclinación específica de su órbita respecto a nuestra línea de visión directa desde la Tierra, este mundo no produce el fenómeno del tránsito, lo que significa que jamás pasa de forma directa entre nosotros y el disco de su estrella para generar los minieclipses habituales en la búsqueda de astros alienígenas.

El análisis de las curvas de fase con el instrumento HARPS-N

Para superar el obstáculo de la falta de tránsito, el equipo internacional encabezado por el Instituto Nacional de Astrofísica Italiano analizó las llamadas curvas de fase. Estas consisten en diminutas variaciones periódicas que se registran en el brillo global del sistema estelar a medida que el planeta recorre su ruta y expone alternadamente su cara diurna iluminada y su cara nocturna.

leer más  Instagram Iglesia de Jesucristo

El uso del instrumento HARPS-N, instalado en el Telescopio Nazionale Galileo, permitió medir con extrema precisión las variaciones en la luz reflejada por el cuerpo celeste a lo largo de su órbita.

Agua en ebullición y un destino inexorable en el Desierto Neptuniano

Los datos recopilados por los investigadores determinaron que la densidad del objeto es compatible con un mundo cuya composición incluye hasta un 50 % de agua en estado de ebullición. Asimismo, la escasa distancia que lo separa de su estrella lo somete a fuerzas de marea extremas, un factor físico que impulsa una evolución orbital rápida e inexorable que terminará por condenarlo a ser devorado.

Finalmente, al contrastar los registros históricos del telescopio espacial Kepler con las observaciones recientes del telescopio TESS, realizadas con una diferencia de seis años, los científicos detectaron un desfase claro en la modulación de la luz reflejada. Según el autor principal del estudio, esta variación evidencia la existencia de una atmósfera sumamente dinámica y cambiante.

El desierto que se llena de agua y parece de otro planeta | Lençóis Maranhenses 🇧🇷

También te puede interesar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.