La dieta mediterránea vuelve a situarse en el centro de la evidencia científica. Un nuevo estudio, publicado en la revista BMC Medicine, confirma que este patrón alimentario no solo ofrece beneficios para la salud cardiovascular y metabólica, sino que también es clave para preservar la función cognitiva a medida que envejecemos.
La investigación ha sido liderada por científicos de la Universidad Rovira i Virgili, del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), ambos situados en Tarragona, y del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn). El trabajo concluye que seguir esta pauta alimentaria se vincula a una microbiota intestinal más saludable y a un deterioro cognitivo más lento, especialmente en personas mayores que presentan sobrepeso, obesidad o síndrome metabólico.
Según explica Jiaqi Ni, investigadora postdoctoral de la Universidad Rovira i Virgili y primera autora del artículo, existe una relación directa entre el cumplimiento de este patrón y la salud cerebral: “Las personas que se adhieren más a la dieta mediterránea presentan un deterioro cognitivo menor que los que adhieren menos”.
La dieta mediterránea se caracteriza por una base rica en frutas y verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y grasas saludables. Los resultados del estudio refuerzan la idea de que estos alimentos actúan como un mecanismo de protección para el organismo, tanto por la acción directa de sus nutrientes como de forma indirecta, a través de su impacto positivo en la microbiota intestinal.
