Esta cifra representa un crecimiento del 66,1% respecto al año anterior y un movimiento de aproximadamente 2,4 billones de pesos, impulsado por un conjunto de pagos donde cerca del 99% comenzó con el escaneo de uno de estos códigos.
Transferencias 3.0, PIX y la fragmentación transfronteriza
A pesar de esta rápida adopción en los mercados internos, como ocurre con Transferencias 3.0 en la Argentina, PIX en Brasil o los esquemas locales de Colombia, Perú y Bolivia, la mayoría de estos sistemas fueron diseñados para operar únicamente dentro de cada país y no siempre pueden comunicarse entre sí. Ante esta dificultad al cruzar fronteras, el sector avanza hacia una arquitectura integrada que combina pagos interoperables, prevención del fraude, identidad digital y modernización tecnológica.
Joaquín Fagalde y la infraestructura de Depay
Los usuarios ya incorporaron el QR a la vida cotidiana y esperan que esa experiencia continúe cuando viajan, compran o trabajan con otro país. El problema es que detrás de una acción muy sencilla conviven sistemas, monedas y regulaciones diferentes
, explicó Joaquín Fagalde, CEO y cofundador de Depay, al detallar que conectar estas redes exige una infraestructura capaz de resolver dichas diferencias sin trasladarlas al consumidor final.

Seguridad y expansión en zonas turísticas
Con las redes conectadas, el usuario puede escanear el código desde la aplicación de su entidad financiera o billetera, visualizar el monto convertido antes de confirmar la transacción y pagar con los fondos de su cuenta habitual, mientras que el comercio recibe el dinero en su moneda local gracias a una conversión y liquidación procesadas en segundo plano.

Dado que la acreditación se produce en segundos, el margen temporal para detectar operaciones sospechosas se reduce, lo que obliga a incorporar controles directamente en el recorrido de la transacción mediante validaciones previas, monitoreo en tiempo real, trazabilidad y cumplimiento normativo en cada jurisdicción.
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