Según datos del Banco de Previsión Social, en 2025 se registraron más de 1,8 millones de certificaciones médicas en Uruguay, siendo la dorsalgia la principal causa. La dorsalgia se define como el dolor persistente en la espalda, localizado en la zona posterior de las costillas, detrás de los omóplatos y los hombros.
Esta condición no es exclusiva de Uruguay, sino que es común a nivel mundial. De acuerdo con el sitio MedlinePlus, el dolor de espalda en general afecta a ocho de cada diez personas en algún momento de su vida, mientras que la dorsalgia específicamente se presenta en cinco de cada diez.
¿Qué implica la dorsalgia?
Es importante destacar que un dolor puntual en la espalda media no necesariamente indica dorsalgia. Para ser diagnosticada, la molestia debe persistir por al menos seis semanas. A partir de este tiempo, se puede diferenciar entre dolor agudo y crónico.
El sitio especializado Efisioterapia explica que el dolor agudo se divide en dos tipos: la dorsalgia específica, donde se identifica la causa del dolor mediante estudios de imagen, y la inespecífica, en la que la causa es desconocida y los estudios de imagen no son concluyentes. En estos últimos casos, factores como la mala postura o el estrés pueden ser contribuyentes.
La dorsalgia crónica se diagnostica cuando la molestia persiste por al menos 12 semanas, pudiendo extenderse incluso por años. Este tipo de dolor suele estar relacionado con posturas prolongadas o esfuerzos laborales repetitivos, así como con períodos prolongados de estrés.
Algunos de los síntomas asociados a la dorsalgia incluyen:
- Dolor al respirar.
- Espasmos musculares.
- Contracturas o puntos dolorosos al tacto.
- Dolor constante en las escápulas, incluso en reposo.
- Dolor punzante en uno o ambos lados de la columna dorsal.
- Hormigueo en la zona media de la espalda.
- Sensación de pesadez y fatiga en las actividades diarias.
- Dolor al realizar movimientos que involucran la zona dorsal.
¿Cuáles son las causas de la dorsalgia?
El sitio de neurocirugía Equipo de la Torre identifica diversas causas potenciales de este dolor:
- Hernias de disco
- Escoliosis
- Malas posturas
- Estrés
- Artritis
- Cambios bruscos de temperatura
¿Cómo se trata la dorsalgia?
El primer paso es consultar a un médico para determinar si el dolor corresponde a dorsalgia o a otra condición. En casos de dolor intenso, algunas personas pueden experimentar molestias al respirar, lo que podría confundirse con una patología más grave.
El médico podría solicitar radiografías, resonancias magnéticas o pruebas de conducción nerviosa para evaluar la función muscular y nerviosa. En casos crónicos, relacionados con artrosis, osteoporosis o hernias de disco, podría ser necesaria una intervención quirúrgica.
Sin embargo, en las primeras etapas, se suelen recomendar analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares. Es fundamental evitar la automedicación.
La fisioterapia es un recurso ampliamente utilizado para aliviar el dolor de la dorsalgia. A través de ejercicios y técnicas de estiramiento, los fisioterapeutas pueden reducir el dolor. Además, la terapia puede incluir masajes, ultrasonido, estimulación eléctrica y la aplicación de compresas frías o calientes para disminuir la inflamación.
La neurocirujana Meghan Murphy, del Sistema de Salud de Mayo Clinic, desmitifica una creencia común: “el reposo absoluto mejorará mi dolor de espalda”.
“Probablemente no, y depende de la causa del dolor. Si se trata de una distensión muscular, descansar unos días puede ayudar. Sin embargo, el reposo en cama también puede prolongar o incluso empeorar el dolor de espalda. Si el dolor se debe a una compresión nerviosa, un problema de disco o una degeneración articular, la inactividad puede provocar rigidez muscular, empeoramiento del dolor, pérdida de condición física y mayor discapacidad”, explica la especialista.
En estos casos, se recomienda modificar las actividades diarias, incorporar ejercicios de bajo impacto como caminar o nadar, y evitar movimientos como agacharse, torcerse o levantar peso. “Mantener cierto nivel de actividad física puede acelerar la recuperación”, afirma.
Otro mito que la doctora Murphy refuta es que “el dolor de espalda siempre se debe a una enfermedad subyacente grave”. Explica que el dolor de espalda puede ser causado por distensiones o esguinces musculares, y no necesariamente por problemas de disco o vértebras. La mayoría de los dolores de espalda se resuelven por sí solos.
Finalmente, la cirujana destaca que algunos problemas de espalda son inevitables, como los causados por lesiones, artritis o factores genéticos, pero enfatiza la importancia de adoptar hábitos saludables para preservar la salud de la espalda:
- Mantener un peso saludable. El exceso de peso ejerce presión sobre las articulaciones, incluida la columna vertebral.
- Fortalecer el core. Unos abdominales y músculos de la espalda fuertes pueden reducir la carga sobre la columna.
- Mantenerse activo. El movimiento regular es esencial para el buen funcionamiento del cuerpo.
La clínica De La Torre también recomienda mantener una buena postura en el trabajo, al levantar objetos pesados y al usar el teléfono celular.
