Estados Unidos está preparado para intensificar significativamente la presión sobre el Kremlin si Rusia rechaza nuevamente una propuesta de acuerdo de paz para Ucrania. Moscú es consciente del poder de las herramientas económicas que tiene a su disposición el presidente Donald Trump, según informa “Dialog”, citando a “Bloomberg”.
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Washington considera imponer un nuevo paquete de sanciones contra Rusia y su sector energético si Putin rechaza un acuerdo de paz para Ucrania. Fuentes de la agencia informan que las nuevas sanciones podrían anunciarse esta semana. Los interlocutores de “Bloomberg” destacan que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, discutió planes con varios embajadores europeos a principios de esta semana.
El enfoque principal es el sector energético de la Federación Rusa, la principal fuente de ingresos para financiar la guerra.
Golpes a la “flota sombra” y a los intermediarios
Entre las medidas que se están considerando se encuentran las sanciones contra los petroleros de la llamada “flota sombra” rusa. Estos buques se utilizan para transportar petróleo, eludiendo las restricciones occidentales. Además, Estados Unidos podría imponer sanciones a los comerciantes e intermediarios que ayudan a Moscú a realizar tales transacciones y a ocultar el origen del petróleo ruso.
La decisión de Trump
Al mismo tiempo, los interlocutores de la agencia señalan que la decisión final recae en el presidente estadounidense, Donald Trump. Sin embargo, el hecho de que se estén preparando las sanciones ya se considera una señal clara para Moscú. Washington indica que la prolongación de la guerra y la imposición de condiciones inaceptables en las negociaciones tendrán un costo económico directo.
Las finanzas rusas al borde del colapso
Rusia sigue exigiendo condiciones que prácticamente equivaldrían a la rendición de Ucrania. En este contexto, la amenaza de nuevas sanciones se convierte en uno de los instrumentos de presión más importantes contra el Kremlin. Dados los ingresos petroleros en declive, el aumento del déficit presupuestario y los problemas con los ingresos en moneda extranjera, restricciones adicionales a las exportaciones de petróleo y la logística podrían reducir significativamente las opciones de Putin. La economía rusa ya está funcionando al máximo, y otro golpe de sanciones podría limitar seriamente la posibilidad de continuar la guerra.
