El gobierno de Estados Unidos ha prohibido la importación de drones fabricados en el extranjero, citando preocupaciones de seguridad nacional. La medida, tomada durante la administración Trump, ha provocado la irritación de China, principal fabricante de estos dispositivos.
La prohibición afecta tanto a los drones como a sus componentes, y ha sido recibida con descontento por parte del gobierno chino, que ha instado a Washington a corregir lo que considera medidas erróneas. El Ministerio de Comercio chino ha emitido una declaración en este sentido.
La decisión se basa en la evaluación de que estos drones representan un «riesgo de seguridad inaceptable». Como resultado, la empresa DJI ha sido incluida en una lista negra, lo que implica la prohibición inmediata de sus productos en el mercado estadounidense.
La medida se suma a las tensiones comerciales existentes entre Estados Unidos y China, y podría tener implicaciones significativas para la industria de drones a nivel global.
