Según los reportes de medios chinos, se registró un tiroteo en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Dallas, Texas, que dejó a varias personas heridas. El atacante, quien habría actuado desde un edificio cercano, se suicidó tras el incidente, según las autoridades.
Los primeros indicios apuntan a que el agresor dejó inscripciones en los casquillos de bala con la frase «anti-ICE», lo que ha llevado a funcionarios como el expresidente Donald Trump y el vicepresidente JD Vance a calificar el ataque como motivado políticamente. Trump señaló en su red social que el tiroteo representa una amenaza grave para los agentes del orden y anunció que firmará una orden ejecutiva para reforzar la seguridad.
Por su parte, Vance afirmó que existen indicios no públicos que vinculan al atacante con motivaciones políticas en contra de las fuerzas del orden y el control fronterizo. Mientras tanto, el Servicio Secreto de Estados Unidos declaró que aún no se conoce el estado de las personas involucradas y que las autoridades continúan evaluando la situación de manera activa.
El FBI respondió al lugar de los hechos, y agentes del Servicio Secreto confirmaron que ninguno de sus miembros resultó herido durante el intercambio de disparos, pese a que el sospechoso habría dirigido su fuego hacia ellos.
