Ejercicio Moderado: Impacto en Lípidos y Salud Cardiovascular

by Editora de Salud

El ejercicio físico moderado es una estrategia comprobada para la prevención de enfermedades crónicas. Ahora, un estudio de la Universidad de Granada revela que las intensidades moderadas no solo impactan los niveles de lípidos sanguíneos tradicionales, sino que modulan específicamente ciertas clases de lípidos, con diferencias según el sexo (1). El estudio ACTIBATE (ACTivating Brown Adipose Tissue through Exercise) involucró a 145 adultos jóvenes, sanos pero previamente inactivos. Durante 24 semanas, participaron en un programa de entrenamiento estandarizado y supervisado, con cargas moderadas o intensas. Los perfiles lipídicos de los participantes se analizaron exhaustivamente antes y después de la intervención, identificando un total de 794 especies de lípidos pertenecientes a 18 subclases.

Los resultados indicaron que solo el entrenamiento moderado provocó aumentos significativos en clases específicas de lípidos, en particular glicerofosfolípidos, lisofosfolípidos y triglicéridos. El ejercicio de alta intensidad, por otro lado, no tuvo efectos notables en la composición lipídica. Además, se observó una respuesta específica según el género: los hombres mostraron valores más altos de glicerofosfo- y lisofosfolípidos, mientras que las mujeres reaccionaron principalmente en el rango de los triglicéridos.

Curiosamente, los parámetros lipídicos clásicos, como el colesterol total y los triglicéridos, permanecieron sin cambios. La respuesta lipídica molecular del cuerpo se hizo visible únicamente a nivel de subclases específicas, como fosfatidiletanolaminas (PE), fosfatidilcolinas (PC) y sus variantes unidas a éter (PE-O, PE-P, PC-O), así como fosfatidilinositoles (PI) y sus lisoformas. Muchos de estos lípidos contienen ácidos grasos poliinsaturados, como el ácido linoleico (C18:2), lo que sugiere una influencia en la fluidez de la membrana, la función mitocondrial y las vías de señalización antiinflamatorias.

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El efecto fue particularmente pronunciado en personas que respondieron al entrenamiento con una mejora en el consumo máximo de oxígeno (VO₂peak). En estos individuos, el aumento de las especies PE, PC, LPC y LPE fue significativamente mayor que en aquellos que no respondieron al entrenamiento. Estos cambios se correlacionaron positivamente con la mejora del rendimiento de resistencia.

En conclusión, los hallazgos sugieren que la actividad física moderada puede desencadenar adaptaciones lipidómicas específicas que no se reflejan en el perfil lipídico sanguíneo tradicional. Los glicerofosfolípidos podrían servir como marcadores funcionales de las adaptaciones al entrenamiento y, en el futuro, contribuir al control individualizado del ejercicio.

■ Hutterer C

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Fuentes:

  1. Zhang Y, Zhang Z, Martinez-Tellez B et al. Moderate-intensity exercise training uniquely modulates circulating lipid species beyond classical lipid levels in humans. EBioMedicine. 2025; 118: 105849. doi:10.1016/j.ebiom.2025.105849

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