El derecho inglés como motor de crecimiento: una oportunidad multimillonaria para el Reino Unido
El Reino Unido posee una herramienta de crecimiento económico accesible y creíble: el derecho consuetudinario inglés (English common law). Según Brandon Lewis, ex presidente del Partido Conservador, este marco jurídico es un activo estratégico que ya sustenta el 40% de los arbitrajes corporativos globales y es la opción preferida para contratos transfronterizos, consolidándose como un pilar fundamental de la influencia británica a nivel mundial.
¿Por qué las empresas eligen la jurisdicción inglesa?
La confianza internacional en los tribunales ingleses se basa en siglos de jurisprudencia. Según Brandon Lewis, la libertad contractual, la certeza en la interpretación y la fiabilidad en la ejecución de las sentencias son los factores que atraen a litigantes de todo el mundo. En 2024, el 72% de los casos tratados en el Tribunal Comercial fueron de naturaleza internacional, lo que demuestra que ninguna otra jurisdicción alcanza niveles similares de prestigio y popularidad. Para Lewis, el país no necesita inventar nuevos mecanismos, sino fortalecer la infraestructura existente, apoyar la excelencia en la educación jurídica y promover activamente el derecho inglés como una exportación nacional clave.
El auge de los contratos inteligentes y los activos digitales
El sector legal británico se enfrenta a una transformación impulsada por la tecnología blockchain y los criptoactivos. El mercado global de contratos inteligentes —acuerdos autoejecutables codificados— está en plena expansión: valorado en aproximadamente 2.600 millones de dólares en 2025, se proyecta que supere los 7.000 millones de dólares para 2030. La demanda proviene principalmente de servicios financieros y el comercio transfronterizo.
Para capitalizar este crecimiento, el Reino Unido ha comenzado a adaptar su marco normativo. A finales de 2025, la Ley de Propiedad (Activos Digitales) recibió el Asentimiento Real, confirmando el estatus legal de los activos digitales como una categoría distinta de propiedad personal. Aunque los tribunales ya están abordando cuestiones sobre derechos de propiedad criptográfica, Lewis enfatiza que, si bien la dirección es correcta, el ritmo de implementación debe acelerarse para atraer más negocios frente a la competencia global.
Poder blando y estabilidad económica
Más allá de los beneficios económicos directos, la preeminencia del derecho inglés fortalece el poder blando del Reino Unido. Al elegir la jurisdicción británica, los litigantes internacionales otorgan visibilidad y autoridad a las instituciones y tradiciones del país. Brandon Lewis, quien también se desempeñó como Lord Canciller, sostiene que la ubicuidad del derecho inglés es un activo que debe aprovecharse con mayor determinación.
La ventaja para el gobierno actual es clara: potenciar este recurso no requiere grandes inversiones de capital ni la creación de nuevos organismos públicos. Desde los acuerdos que rigen el transporte marítimo mundial hasta la emisión de bonos tokenizados, el sistema legal británico ya ocupa un lugar central en la economía global, y el desafío actual es reconocer y respaldar esa posición con la seriedad que requiere.
