Según reseñas recientes, hay lugares que, aunque prometen una buena experiencia, terminan fallando en los detalles más finos. Un comensal expresó que, pese a reconocer la calidad general de la cocina, ciertos aspectos como la falta de acidez en los platos, salsas demasiado escasas o una ejecución incompleta del trabajo artesanal hacen que la visita no sea del todo satisfactoria. Aun así, destaca que, en esencia, el nivel del restaurante parte de una base sólida, lo que deja espacio para mejorar esos pequeños pero importantes elementos que marcan la diferencia.
El detalle que falla: por qué se escapa lo importante
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