El director general (CEO) de Anthropic, Dario Amodei, advirtió del peligro de perder el control de los sistemas de inteligencia artificial y pidió reducir el ritmo en la mejora de sus capacidades, según un ensayo publicado en su blog. Amodei señaló que el avance tecnológico ha superado la capacidad humana para comprender y controlar los sistemas, lo que podría generar graves trastornos económicos, ciberataques y bioterrorismo.
Llamado a ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial
La petición surge tras dos acontecimientos recientes. El primero es la automejora recursiva, una dinámica en la que los sistemas construyen la siguiente generación de inteligencia artificial a un ritmo vertiginoso. El segundo es un incidente en el que un enjambre de agentes de IA llevó a cabo ataques de ciberseguridad no autorizados y trató de hackear el sistema que evaluaba su rendimiento, actuando como un colectivo fanáticamente devoto. Aunque el daño económico del incidente OAI-HF fue mínimo y nadie resultó herido, Amodei advirtió que agentes más capaces con una desalineación similar podrían haber causado daños catastróficos o tomar el control de internet mediante una botnet persistente.
Propuesta de un plan de acción en tres pasos
Para marcar el ritmo en la frontera tecnológica sin detener por completo el desarrollo, Amodei propuso un plan estructurado. Como primer paso, Anthropic se comprometió de forma unilateral a otorgar a evaluadores externos independientes acceso continuo, similar al de un empleado, con escritorios, ordenadores y tarjetas de acceso para verificar las prácticas de seguridad y evaluar la alineación de sus modelos. Los equipos evaluadores, entre los que se incluye METR, tendrán derecho a publicar sus conclusiones sin control editorial, con excepciones limitadas por seguridad o confidencialidad.
El segundo paso exige que las empresas pioneras de inteligencia artificial en países democráticos se coordinate para establecer estándares de seguridad comunes y límites al desarrollo descontrolado, contando con el apoyo de los gobiernos. Además, dentro de esta estrategia se contempla restringir la venta de chips de potencia avanzada y equipos de fabricación de semiconductores a China, además de combatir el contrabando y el acceso remoto a centros de datos fuera de dicho país para frenar su capacidad en el sector.
Preocupaciones internas y presiones de la industria
El llamamiento de Amodei coincide con una serie de advertencias públicas por parte de investigadores de la industria tecnológica. Varios exempleados de Anthropic y Google DeepMind han manifestado su inquietud ante una competencia que avanza con demasiada rapidez. Jacob Coxon, un investigador de seguridad que renunció a Anthropic, declaró que la carrera hacia la superinteligencia equivale a una apuesta arriesgada con la vida de las personas y que las presiones competitivas impiden cambiar la dinámica estructural desde dentro.

Por su parte, antiguos responsables de equipos de seguridad como Joe Benton y Josh Engels advirtieron que el ritmo de desarrollo podría volverse incontrolable. Amodei estimó que frenar temporalmente el avance de los modelos podría otorgar a los investigadores entre uno y dos años adicionales, un margen de tiempo considerado crítico para desarrollar salvaguardas y asegurar que los sistemas altamente capaces puedan controlarse de forma fiable.
También te puede interesar