El festival científico Starmus celebra su octava edición en las islas canarias de Tenerife y La Palma bajo el lema en búsqueda de la verdad
, reuniendo a pensadores, premios Nobel y artistas para debatir sobre inteligencia artificial, cambio climático y desinformación en un entorno turístico frente al mar.
La octava edición del festival científico y artístico se desarrolla del 17 al 22 de octubre en las islas de Tenerife y La Palma, según la cobertura de la octava edición de STARMUS en las Islas Canarias. La cita recupera el escenario donde comenzó en junio de 2011, cuando dos astrofísicos decidieron unir la ciencia y la música para acercar el conocimiento al público general más allá de los laboratorios y las universidades.
El debate sobre la verdad entre el turismo de Tenerife y los premios Nobel
Las charlas del evento contrastan con el entorno vacacional donde se celebran, caracterizado por bares de pintas, establecimientos comerciales y visitantes en ropa cómoda. En ese escenario, figuras de la ciencia y la antropología reflexionan sobre cómo la polarización política y las noticias falsas erosionan la base de una realidad compartida.

El psicólogo cognitivo Steven Pinker expuso las dificultades para definir los hechos en el contexto actual durante los debates en el festival Starmus. Junto a él, la experta en cambio climático Christiana Figueres y el físico Geoffrey Hinton analizaron el impacto de los sesgos ideológicos y tecnológicos en el discurso público.
Hinton, considerado uno de los padres de la inteligencia artificial y exvicepresidente de ingeniería de Google tras dejar su puesto en 2023, adoptó una postura escéptica frente al impacto de los sistemas automatizados en el empleo. Ante los asistentes, resumió con ironía su visión sobre la desinformación al afirmar que la verdad equivale a lo contrario de lo que diga Donald Trump
, según recogieron las crónicas del evento.
De los orígenes astronómicos a la alianza entre ciencia y arte
La historia del festival se remonta a 2011, cuando el astrofísico Garik Israelian y el guitarrista de Queen, Brian May, impulsaron el encuentro para conmemorar el quincuagésimo aniversario del primer vuelo espacial humano. Tenerife y La Palma ofrecen condiciones excepcionales para la observación astronómica, lo que motivó la elección inicial del archipiélago.
Con el paso de los años, el evento amplió su alcance internacional y su asistencia. La segunda edición, celebrada en 2014, contó con la participación de Stephen Hawking y multiplicó por tres su asistencia hasta alcanzar los 1.000 participantes frente a los 300 iniciales de 2011. En 2016 se instituyó la Medalla Stephen Hawking para reconocer la divulgación científica, un galardón cuyo diseño incluye un retrato elaborado por el cosmonauta Alexei Leonov.
Tras celebrarse en Zúrich en 2019 y en Armenia en septiembre de 2022 bajo el lema dedicado a la investigación de Marte, la iniciativa regresa a las islas españolas con nuevas distinciones, como la Medalla Terrestre Jane Goodall destinada a reconocer la defensa de la biodiversidad.
Música y actuaciones en directo junto a la programación científica
La programación combina las conferencias académicas con actuaciones musicales y estrenos artísticos. El 18 de octubre, el tecladista Rick Wakeman presenta la interpretación mundial de su obra inspirada en el universo.
El cartel de actuaciones incluye a Brian May, Andrea Bocelli, Sarah Brightman y Derek Sherinian. Estas actividades buscan consolidar un formato donde la divulgación científica se funde con las expresiones culturales para conectar con auditorios amplios.
Las tensiones climáticas y la subjetividad de los hechos
Los ponentes también abordaron las discrepancias en torno a la crisis climática y la percepción de las políticas medioambientales. Christiana Figueres argumentó que las realidades varían según los valores y las circunstancias socioeconómicas de cada comunidad.
A este respecto, la antropóloga señaló que reducir la producción petrolera afecta de manera opuesta a los habitantes de una pequeña isla amenazada por la subida del nivel del mar y a un ciudadano cuyo sustento depende de la industria energética en Arabia Saudí. Frente a esa pluralidad de perspectivas, Pinker advirtió que no todas las posturas poseen el mismo peso moral, recordando además que el ecologismo estadounidense experimentó un giro político desde sus raíces conservadoras a principios del siglo XX hasta su asociación actual con sectores progresistas tras el impacto del documental de Al Gore en 2006.
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