Un ingeniero de OpenAI de nacionalidad saudí fue detenido el 9 de octubre de 2026 en San Francisco tras instalar una grabadora oculta en una sala de reuniones ejecutiva. Los fiscales federales revelaron que el acusado mantenía comunicación frecuente con un miembro de la realeza saudí y que su familia abandonó EE. UU. con ayuda militar extranjera.
La detención de Abdulrahman Alfozan y el dispositivo oculto en San Francisco
El personal de seguridad detectó el equipo el 30 de septiembre de 2026. Estaba envuelto en papel higiénico y conectado a un puerto USB situado en la parte posterior de un televisor dentro de una sala de juntas ejecutiva, según los documentos judiciales presentados por Efe. El Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó a Abdulrahman Alfozan, de 35 años, tras descubrirse un aparato de grabación clandestino en un edificio de la compañía en San Francisco.
El Buró Federal de Investigaciones dirige las indagatorias, mientras que el director del FBI, Kash Patel, subrayó en un comunicado oficial que el dispositivo buscaba captar «comunicaciones sensibles sobre tecnología de superinteligencia
».
El acusado trabajaba en la empresa desde julio de 2025 y fue despedido tras el arresto.
OpenAI divulgó en la red social X que, tras detectar un dispositivo sofisticado en el espacio, utilizó sus propios modelos de inteligencia artificial para analizarlo, determinar su procedencia y descubrir que un empleado en concreto lo había colocado unos días antes, concretamente el 28 de septiembre. Las reuniones celebradas en esa sala abordaban con frecuencia información técnica y comercial altamente confidencial, junto con decisiones estratégicas y las relaciones con el gobierno.
Las comunicaciones con la realeza saudí y el debate sobre el riesgo de fuga
Según los expedientes de la fiscalía citados por Foxnews, el miembro de la realeza le animaba a regresar a su país y le decía que su patria necesitaba más que a EE. UU., a lo que el acusado respondió afirmativamente. La investigación destapó que el ingeniero mantenía un intercambio constante de mensajes a través de WhatsApp con un integrante de la familia real de Arabia Saudí. La última interacción ocurrió apenas unos días antes de su arresto.
Los fiscales argumentan que el ingeniero representa un grave peligro de fuga debido al respaldo material extranjero con el que cuenta.
La oposición judicial a la fianza y las posturas de la defensa en San Francisco
El juez Alex Tse consideró problemática la oferta del consulado saudí sobre la fianza, según recoge la fuente, durante la vista judicial celebrada en un tribunal de San Francisco.
Sus representantes legales presentaron decenas de cartas de allegados y una oferta del Consulado General de Arabia Saudí en Los Ángeles para cubrir el monto y no expedirle documentos de viaje. La defensa, encabezada por el abogado William Pernik, argumentó ante el tribunal que su cliente poseía importantes recursos procedentes de una década de empleo en alta tecnología en el Área de la Bahía y cuentas bancarias en Arabia Saudí. Asimismo, afirmaron que Alfozan estaba dispuesto a entregar casi la totalidad de sus bienes, valorados en aproximadamente un millón de dólares en una cuenta de inversión en EE. UU. No obstante, el tribunal denegó la solicitud de liberarlo a confinamiento domiciliario.
El proceso penal se lleva a cabo en apoyo del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional 11 (NSPM-11), diseñado para respaldar la superioridad estadounidense en tecnología de superinteligencia.
De ser declarado culpable de usar o intentar usar un dispositivo para interceptar comunicaciones orales, Alfozan afronta una pena máxima de cinco años de prisión, una multa de 250.000 dólares y tres años de libertad vigilada.
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