Los pagos con códigos QR y las consultas digitales en la Argentina enfrentan una creciente amenaza de fraude conocida como quishing, una maniobra que combina códigos manipulados y páginas web falsas para robar datos bancarios, credenciales y transferencias, según advierten organismos oficiales y especialistas en ciberseguridad.
La comodidad de escanear un código desde el teléfono celular transformó la forma de pagar cenas, estacionamientos y facturas en todo el país. Sin embargo, detrás de esa inmediatez operativa se consolidó un riesgo silencioso que altera el destino de los fondos.
El impacto del quishing y el crecimiento de los pagos con QR en la Argentina
El fraude digital mediante códigos QR fusiona dos conceptos conocidos: los códigos de respuesta rápida y el phishing. Los atacantes reemplazan o manipulan las matrices físicas para desviar a los usuarios hacia plataformas fraudulentas que imitan pasarelas de pago o portales bancarios legítimos.
La modalidad opera en un mercado de transacciones masivas. Durante 2025, los pagos con QR crecieron un 83% y superaron los 714 millones de operaciones. La tendencia continuó firme en el inicio de 2026, cuando el Banco Central registró 92,1 millones de pagos con transferencia interoperables iniciados con QR por $2,1 billones durante el mes de enero.

Ese volumen de operaciones vino acompañado de un incremento en la actividad delictiva. En el primer semestre de 2026, el Ministerio Público Fiscal porteño recibió casi 1.300 denuncias por ciberfraudes, lo que representa un promedio superior a 200 casos mensuales vinculados a accesos ilegales a billeteras virtuales, robo de cuentas de mensajería y sustracción de datos de tarjetas.
Calcomanías superpuestas y secuestro de sesiones en comercios y parquímetros
Los ciberdelincuentes despliegan diferentes estrategias para engañar a los consumidores en situaciones cotidianas. Una de las tácticas más repetidas consiste en colocar adhesivos con códigos QR propios por encima de los carteles originales ubicados en mesas de restaurantes, cartas, mostradores y parquímetros.
Cuando la víctima escanea el soporte alterado, la pantalla muestra una interfaz idéntica a la del comercio. Si la persona transfiere dinero sin verificar el destinatario, los fondos van a parar a una cuenta controlada por la red de estafadores.

Otra variante sofisticada detectada por los especialistas es el denominado QRLjacking.
Las advertencias de los especialistas y las señales de alerta antes de confirmar una transferencia
Los expertos en seguridad informática coinciden en que un código QR por sí solo no puede vaciar una cuenta bancaria ni tomar el control de un teléfono móvil. El peligro real comienza en la interacción posterior del usuario.

A ese cuidado se suma la necesidad de revisar con atención los datos que despliega la billetera virtual en el tramo final de la operación, un momento clave para evitar pérdidas económicas.
Los especialistas recuerdan que en la pantalla de confirmación siempre aparecerá indicado el nombre y el banco de la persona o empresa que recibirá los fondos. Si esos datos no coinciden con los del vendedor, la transferencia debe interrumpirse de inmediato.
Pasos urgentes para denunciar y recuperar fondos tras un fraude digital
La velocidad resulta determinante cuando se consuma una estafa, ya que los montos sustraídos suelen circular por múltiples cuentas en pocos minutos. Organismos oficiales y fuerzas de seguridad recomiendan activar mecanismos de emergencia en paralelo.
- Contactar de inmediato a la entidad financiera o a la billetera virtual para bloquear accesos, tarjetas y dispositivos vinculados.
- Modificar las contraseñas desde un equipo seguro y cerrar todas las sesiones abiertas en otros aparatos.
- Recopilar capturas de pantalla, enlaces, comprobantes, números de CBU, CVU o alias y registros de chat.
- Presentar la denuncia penal en las fiscalías especializadas en ciberdelito.
- Iniciar el reclamo administrativo institucional a través de los canales de protección al usuario.
Los usuarios que atraviesan este tipo de episodios disponen de herramientas específicas, como el canal por fraude o estafa del Banco Central de la República Argentina, diseñado para tramitar reclamos por vaciamiento de cuentas y transferencias no consentidas. Desde el organismo regulador recuerdan que las instituciones oficiales no solicitan claves, contraseñas ni códigos de verificación a través de llamadas o mensajes.
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