El interés de Donald Trump por Cuba se remonta a décadas atrás, con un episodio poco conocido que revela cómo el magnate y actual presidente de Estados Unidos exploró una ambiciosa incursión en la isla caribeña.
Según registros históricos, ya en 1998, consultores de Trump Hotels & Casino Resorts visitaron La Habana de manera discreta para evaluar posibles inversiones. Este acercamiento secreto, documentado en archivos de la época, marca uno de los primeros intentos documentados del empresario por expandir su imperio más allá de las fronteras estadounidenses.
Aunque en esa ocasión no se concretó ningún acuerdo —por factores políticos, económicos y las restricciones de la administración de entonces—, el episodio refleja cómo el negocio y la geopolítica han estado entrelazados en la trayectoria de Trump desde sus inicios.
Hoy, con el magnate al frente del gobierno estadounidense por segunda vez, su relación con Cuba sigue siendo un tema de especulación, especialmente en un contexto donde las tensiones comerciales y diplomáticas con la isla han resurgido.
¿Podría este viejo interés resurgir en su segundo mandato? Solo el tiempo —y los registros oficiales— lo dirán.
