Investigadores de la Universidad Nacional Australiana han descubierto que los planeadores mayores (greater gliders) recorren una media de 19 metros en sus saltos, desmintiendo la creencia de 85 años de que podían alcanzar los 100 metros. Este hallazgo, publicado en Australian Mammalogy, sugiere que la especie es más vulnerable a la fragmentación del hábitat de lo que se pensaba.
Un mito aéreo de 1941 desmentido por la ciencia
Durante décadas, la comprensión científica sobre la capacidad de vuelo del planeador mayor se basó en un informe de 1941 que sugería distancias extraordinarias de hasta 100 metros. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por la Dra. Ana Gracanin, bióloga de la Universidad Nacional Australiana, ha demostrado que estas cifras carecían de base empírica.

Al rastrear 41 «vuelos» en los bosques de Nueva Gales del Sur, el equipo midió distancias mucho más modestas. La media registrada fue de 19,1 metros, con el salto más largo alcanzando apenas los 47 metros. Según SBS, los investigadores concluyeron que el informe original de 1941 probablemente describía a un planeador de vientre amarillo (yellow-bellied glider), una especie notablemente más aerodinámica capaz de recorrer hasta 145 metros.
La mecánica del vuelo: de bola de pelusa a alfombra voladora
Aunque su alcance es menor de lo previsto, la observación de estos marsupiales sigue siendo un fenómeno visual. Los animales trepan un promedio de 22 metros antes de lanzarse, desplegando una membrana que conecta sus codos con sus tobillos.
Durante el vuelo, el planeador adopta una pose similar a la de Superman, con las patas delanteras bajo la barbilla y la cola moviéndose de lado a lado para estabilizar su trayectoria, aterrizando generalmente a unos 5 metros de altura en el tronco de otro árbol.
Implicaciones para la conservación y el hábitat fragmentado
La revelación de que los planeadores mayores tienen un alcance limitado tiene consecuencias directas para su protección. Tras los incendios del «Verano Negro», la especie sufrió una disminución poblacional estimada del 80 por ciento, lo que llevó a su catalogación como especie en peligro de extinción en 2022.
Vulnerabilidad ante el cambio climático
Ante este escenario, los investigadores sostienen que los datos obtenidos son cruciales para planificar corredores de vida silvestre y la instalación de postes de planeo, asegurando que las distancias entre ellos se ajusten a la realidad biológica de esta especie, y no a los mitos históricos sobre su capacidad de salto.
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