Análisis del crecimiento económico global y el impacto de las políticas fiscales hacia 2026
En el escenario económico actual, surge una interrogante fundamental: ¿cuál es el factor determinante que ha permitido que ciertos “milagros del crecimiento” modernos prosperen mientras el resto de la economía global experimentaba un enfriamiento? Si bien el modelo tradicional sugiere que estos avances deberían haber sido impulsados por una ola de crecimiento generalizado, la realidad presenta matices más complejos.
De acuerdo con las investigaciones de Elena Patel, Katarzyna Bilicka y Nathan Seegert, la respuesta del impuesto corporativo varía significativamente entre los distintos países. Esta heterogeneidad resulta crucial para la coordinación fiscal a nivel global.
Perspectivas y proyecciones para 2026
En cuanto a las proyecciones futuras, Goldman Sachs Research anticipa un crecimiento económico global “robusto” para el año 2026. La entidad estima que el PIB real global (ajustado por inflación) aumentará un 2.9%, una cifra que supera el consenso de los economistas, situado en el 2.7%.
Este impulso global estaría respaldado por tres factores principales:
- Un incremento en el gasto fiscal.
- La disminución de las tasas de política monetaria.
- Una reducción en el impacto de los aranceles.
El caso de Estados Unidos: Impulsos fiscales e inflación
El análisis de Goldman Sachs es particularmente optimista respecto a la economía estadounidense, pronosticando una expansión del PIB real del 2.8% para 2026, frente al 2.2% estimado por el consenso.
El motor principal de este crecimiento sería la transición del lastre provocado por el aumento de los aranceles hacia un impulso generado por los recortes de impuestos personales y empresariales contemplados en la ley One Big Beautiful Bill Act. Asimismo, se espera que el crecimiento del gasto de los consumidores se mantenga gracias al aumento de la riqueza y las ganancias en los salarios reales.
En materia de precios, se prevé que la inflación en Estados Unidos continúe su descenso. Las estimaciones indican que la inflación del gasto en consumo personal (core PCE) bajará del 3% registrado en 2025 al 2.2% para diciembre de 2026, a medida que el efecto de los aranceles se desvanezca.
